Image Alt

Historias y anécdotas

  /  Historias y anécdotas (Page 13)

Cuida tus palabras, pues ellas siempre dejarán una marca.  Con frecuencia escuchamos en la televisión, en el Facebook, en la radio e incluso leemos en el periódico, juicios negativos hacia personas, instituciones, violando la intimidad e irrumpiendo de una forma casi sacrílega la reputación de la persona.  ¿Cuánto mal podemos causar? ¿Cuánto daño podemos hacer? Por

Cada día pasan por nuestra vida situaciones, tan variadas, tan complejas, que nos desconciertan e incluso nos hacen dudar la existencia de Dios.  Donde está Dios en medio de esta tragedia, es que Dios no nos escucha, exclamamos en un grito angustiante de desesperación, Dios siempre está presente en medio de nuestra vida, incluso en los

Cuántas veces hemos sentido tranquilidad cuando hemos comenzado un proyecto o nos hemos lanzado a una aventura nueva y apasionante.  Todo estaba calculado, teníamos todos los pormenores previstos, teníamos todo pensado bajo nuestra mente y nos decíamos para sí: “esto será un éxito, todo está bajo control, he pensado en todo”; y así nos hemos lanzado,

Muchas veces nos sentimos limitados, temerosos ante nuestro mundo lleno de exigencias; vivimos sumergidos en cursos de capacitación, en entrenamientos profesionales y cursillos de autoestima.  Sí, todo eso es bueno y es válido, pero no des por descontado que Dios en su providencia actúa de una forma maravillosa y misteriosa en aquellos que tienen buena disposición

Poco antes de la guerra, un ingeniero excelente cristiano se esforzaba por hacer algún bien a los obreros de una fábrica, sobre todo irradiando en torno a ellos el verdadero espíritu de Jesucristo. Frente a sí y empeñado en una propaganda en sentido inverso, tenía un encargado fogoso agitador y extremista, pero hombre íntegro, de gran

Pasa un viajero, un extranjero fastuoso —sin duda un cochero enriquecido—, y una de las hermanitas se adelanta a él y le pide dulcemente: — ¡Para nuestros ancianitos, si lo tiene a bien, señor! El extranjero la miró de arriba abajo con desprecio, pronunció una palabra innoble y, volviéndose, la escupió en el rostro. Ella no se descompuso.

Había un hombre de Dios que bajaba cada día, muy de mañana, al pueblo que se encuentra al pie de la montaña. Trabajaba con ilusión, sin olvidar a su Dios. Al terminar su labor realizaba la ascensión con el borrico de carga; y a la hora en que el sol da más fuerte se encontraba todos

Cuando presentaron a Luis XII la lista de los oficiales del rey su predecesor, señaló con una cruz roja los nombres de sus enemigos más encarnizados, sin decir una sola palabra acerca de sus intenciones. Advertidos los señalados de este modo y temiendo que el castigo no se limitaba a la pérdida de sus empleos, se