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Pensamiento del día

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Los hombres vamos construyendo proyectos y planes para así obtener la felicidad y la propia realización. Muchas veces las expectativas que nos vamos creando, y las exigencias que nuestra sociedad nos va imponiendo hacia metas meramente humanas, nos llevan a excluir a Dios y su Santísima voluntad en nuestra vida; en definitiva, han sido el egoísmo

ORACION A LA BIENAVENTURADA VIRGEN PARA LA HORA DE LA MUERTE. En ese momento, protege a mi alma de los espíritus inmundos y espantosos, para que no se atrevan a acercarse; y dígnate visitarla con tu dulce presencia, junto a la multitud de los ángeles y de los santos. Antes de que yo deje este mundo, comprométete

ORACION A LA BIENAVENTURADA VIRGEN PARA LA HORA DE MUERTE Cuando llegue para mí el último día, que yo ignoro, y la hora de mi muerte, que tanto temo pero que no puedo eludir, tú, clementísima Señora, mi gran confianza en cualquier dificultad y sobre todo en la hora de la muerte, acuérdate de mí. Y asísteme

Además, oh María, gloriosísima Madre de Dios, desde este momento y hasta la última hora de mi vida, te ruego que no te canses nunca de mirarme con semblante sereno y propicio y también con dulcísimo afecto, y que jamás sientas fatiga de velar por mí. Ponme bajo tu protección y extiende tus santísimos brazos sobre

ORACION A LA BIENAVENTURADA VIRGEN PARA LA HORA DE LA MUERTE En virtud de esa clemencia y generosidad, me refugio bajo tu amparo, donde los débiles adquieren fuerza y los presos obtienen libertad. Sé para mi corazón Madre buena y misericordiosa, para que pueda experimentar con felicidad que eres la consoladora de todos y el aliciente de

Por tu clemencia y por tu dulzura, siento aún surgir en mí la grande y fuerte esperanza de poder impetrar cuanto antes la gracia y el pleno perdón, merced a tu intervención y a tu mediación. ¿Y qué otra cosa podría desear de tu parte, misericordiosísima Madre y dulcísima Virgen, fuera de sentirme perdonado de todos

ORACION A LA BIENAVENTURADA VIRGEN PARA LA HORA DE LA MUERTE   Madre excelsa, demasiado sé que no soy digno de alzar mis ojos impuros, a menudo manchados por la concupiscencia de la carne y por la soberbia de la vida, hacia tu limpidísimo rostro, radiante de luz divina, admirado por toda la milicia En todo, tú luces

ORACION A LA BIENAVENTURADA VIRGEN PARA LA HORA DE LA MUERTE Tú la has merecido, dignísima Madre de Dios porque fuiste hallada la más humilde entre las hijas de Jerusalén y fuiste agradable a los ojos del Señor, Virgen estimadísima, dado que no se encontró en la tierra ninguna otra semejante a ti.  Por la tanto