CONFESION DE FE DE GRANDES CIENTIFICOS (1°PARTE)
En el 2012-2013, vivimos junto a la Iglesia una maravillosa experiencia:
“El Año de la Fe”, y uno de sus regalos fue la encíclica “Lumen Fidei”
(La Luz de la Fe). El Papa Francisco, en el No. 34, no dice: “La luz de la
fe, unida a la verdad del amor, no es ajena al mundo material, porque
el amor se vive siempre en cuerpo y alma; la luz de la fe es una luz
encarnada, que procede de la vida luminosa de Jesús.
13 De la Cruz Carrizales, Germán. https://www.elsiglodetorreon.com.mx/blogs/2014/corriendo
con-mamabajo-la-lluvia.html
Ilumina incluso la materia, confía en su ordenamiento, sabe que en
ella se abre un camino de armonía y de comprensión cada vez más
amplio”.
La mirada de la ciencia se beneficia así de la fe: ésta invita al científico
a estar abierto a la realidad, en toda su riqueza inagotable. La fe
despierta el sentido crítico, ya que no permite que la investigación se
conforme con sus fórmulas y, de esta forma la ayuda a darse cuenta
de que la naturaleza no se reduce a ellas.
Invitando a maravillarse ante el misterio de la creación, la fe ensancha
los horizontes de la razón para iluminar mejor el mundo que se
presenta a los estudios de la ciencia.
Por eso les comparto los testimonios de grandes científicos que,
uniendo fe y ciencia, nos enseñan que ambas pueden ir tomadas de
la mano, iluminando el camino del hombre.
CONFESIONES DE FE DE GRANDES CIENTÍFICOS
Johannes Kepler (1571-1630), uno de los mayores astrónomos:
“Dios es grande, grande es su poder, infinita su sabiduría.
Alábenle, cielos y tierra, sol luna y estrellas con su propio lenguaje.
¡Mi Señor y mi Creador! La magnificencia de tus obras quisiera yo
anunciarla a los hombres en la medida en que mi limitada inteligencia
puede comprenderla “.
Nicolás Copérnico (1473-1543), fundador de la mundovisión moderna:
“¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más
consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las
aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas
estas cosas?”
14 Carta Encíclica Lumen fidei Del sumo pontífice Francisco a los obispos, a los presbíteros y a los
diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos sobre la fe.
Isaac Newton (1643-1727), fundador de la física teórica clásica:
“Lo que sabemos es una gota; lo que ignoramos, un inmenso
océano. La admirable disposición y armonía del universo, no ha
podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”.
Carlos Linneo (1707-1778), fundador de la botánica sistemática:
“He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente
y omnipotente y me he postrado de hinojos en adoración”.
Alessandro Volta (1745-1827), descubrió las nociones básicas de la
electricidad:
“Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy
gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme
propósito de vivir y de morir”.
André-Marie Ampère (1775-1836), descubrió la ley fundamental de la
corriente eléctrica:
“¡Cuán grande es Dios, y nuestra ciencia una nonada!”
Augustin LouiseCauchy (1789-1857), insigne matemático:
“Soy cristiano, o sea, creo en la divinidad de Cristo, como
todos los grandes astrónomos, todos los grandes matemáticos del
pasado”.
Carl Friedrich Gauss (1777-1855), uno de los más grandes matemáticos
y científicos alemanes:
“Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable
nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer solo hemos
podido vislumbrar”.
Justus vonLiebig (1803-1873), célebre químico:
“La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá
realmente solo el que se esfuerce por extraer sus ideas del gran libro
que llamamos la naturaleza”.
Robert Mayer (1814-1878), científico naturalista (Ley de la
Conservación de la Energía):
“Acabo mi vida con una convicción que brota de lo más
hondo de mi corazón: la verdadera ciencia y filosofía no pueden ser
otra cosa que una propedéutica de la religión cristiana”.
Angelo Secchi (1803-1895), célebre astrónomo:
“De contemplar el cielo a Dios hay un trecho corto”.
Charles Darwin (1809-1882), Teoría de la evolución:
“Jamás he negado la existencia de Dios. Pienso que
la teoría de la evolución es totalmente compatible con la fe en
Dios. El argumento máximo de la existencia de Dios me parece la
imposibilidad de demostrar y comprender que el universo inmenso,
sublime sobre toda medida, y el hombre, hayan sido frutos del azar”.
Thomas Alva Edison (1847-1931), el inventor más fecundo, 1200
patentes:
“Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los
ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”.
Carl Ludwig Schleich (1859-1922), célebre cirujano:
“Me hice creyente a mi manera por el microscopio y la
observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto está a mi alcance,
contribuir a la plena concordia entre la ciencia y la religión”.
Este es el ejemplo de algunos científicos que, después de sus largos
estudios, han podido proclamar su fe en Dios.
Seamos también nosotros testimonios de esta fe que hemos heredado
de nuestros padres y ellos a su vez de los suyos. No dudemos que,
aunque el mundo vaya cambiando, nuestra fe es sólida y perenne