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Sembrando Esperanza

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¡ TU SOLO AGARRATE !

Ante los retos de la vida, ante una experiencia que se presenta
como nueva y difícil, queremos tener la certeza y la seguridad
que todo saldrá bien. Queremos tener el control de todo y saber
exactamente cómo va a ser, por dónde vamos a ir. Muchas veces el
no tener todo bajo control nos hace dudar, no nos deja lanzarnos con
confianza y total abandono. Tenemos que aprender a dar saltos de
fe y de confianza, tenemos que creer en Dios y en nosotros mismos.
¡Andemos!, ¡Probemos!, ¡Lancémonos!, subámonos al caballo de la
vida y comencemos a disfrutar del paisaje, a recorrer nuevos caminos
y disfrutar de este paseo tan hermoso que la vida nos presenta. Pero
recordemos, no vamos solos, Dios va con nosotros.
“Una niña pequeña estaba muy nerviosa ante la perspectiva de
montar a caballo por primera vez, aun cuando su abuelo, que era un
excelente jinete, iba a montar detrás de ella.
Cuando sus padres la ayudaron a montarse en el caballo, ella gritó:
¿Qué hago ahora? ¡Yo no sé montar a caballo! ¡Nunca lo he hecho
antes! ¿Qué hago?
Su abuelo le respondió con un tono reconfortante: “No te preocupes
del caballo, ni de cómo vas a montarlo. Solo agárrate de mí, no temas,
solo agárrate de mí”.
¡Qué gran consejo para nosotros hoy! A veces pensamos que nuestro
día va a ser una jornada lenta, pesada y aburrida, difícil y complicada,
pero resulta que termina siendo una fecha bien movida y agitada. En
15 Autor anónimo. https://www.cenfoleuropa.org/2011/03/quien-es-dios-para-mi/

esos días es cuando más necesitamos aferrarnos a nuestra fe en el
Señor y permanecer en la montura.
Una de las formas más importantes en la que nos aferramos al Señor
es mediante la constante comunicación con Él en un flujo continuo de
oración y alabanza.
Podemos orar en cualquier lugar y momento. Incluso un pensamiento
de oración nos lleva a centrar nuestra voluntad y atención en Dios y
a depositar toda nuestra confianza en Él. Solo cuando perdemos el
contacto con el Señor, caemos en el peligro del pánico, la frustración,
el frenesí y el fracaso que traen consigo nuestro alejamiento de Él.
Dios siempre conoce el final de nuestro camino, desde el comienzo
de cada día, con los obstáculos, senderos y atajos, y sabe cuánto va a
durar la presente agitación en nuestra vida. Sobre todo, Él sabe cómo
guiarnos con seguridad a través de cada desenfrenada cabalgata,
conservándonos en su divina paz durante todo el camino.
Pongamos atención al siguiente consejo:
“Cuando te encuentres metido en situaciones difíciles y todo parezca
estar en tu contra, al punto que sientes que ya no vas a poder aguantar
ni un minuto más, ¡no te rindas! Tú solo agárrate a Dios, toma su
mano, sigue adelante.
Recuerda siempre que nunca montas solo en la aventura de la vida.
El Señor está contigo y sostiene las riendas con firmeza en su mano.
Tú, ¡Solo agárrate! Todo lo que Dios nos llama a hacer, también hace
posible que lo logremos. Tú confía.”
“Guardadme, oh, Dios, porque en ti he confiado”. (Salmo 16:1)

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