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Sembrando Esperanza

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LOS FRUTOS QUE NOS TRAE LA RESURRECCION

¡Aleluya! “He resucitado y aún y siempre estoy contigo”. Estas
palabras, entresacadas de una antigua versión del Salmo 138 (v.18b),
resuenan al comienzo de la Santa Misa de este día. En ellas, al surgir
el sol de la Pascua, la Iglesia reconoce la voz misma de Jesús que,
resucitando de la muerte, colmado de felicidad y amor, se dirige al
Padre y exclama: Padre mío, ¡heme aquí! He resucitado, todavía estoy
contigo y lo estaré siempre; tu Espíritu no me ha abandonado nunca.
Así también podemos comprender de modo nuevo otras expresiones
del Salmo: “Si escalo al cielo, allí estás tú, si me acuesto en el abismo,
allí te encuentro…
Porque ni la tiniebla es oscura para ti, ni la noche es clara como el día;
para ti las tinieblas son como luz” (Salmo 139,8)
“Es verdad: en la solemne vigilia de Pascua las tinieblas se convierten
en luz, la noche cede el paso al día que no conoce ocaso. La muerte
y resurrección del Verbo de Dios encarnado es un acontecimiento
de amor insuperable, es la victoria del Amor que nos ha liberado de
la esclavitud del pecado y de la muerte. Ha cambiado el curso de la
historia, infundiendo un indeleble y renovado sentido y valor a la vida
del hombre”.27
Con estas palabras del Papa Benedicto, exultamos de gozo al revivir
un año más la Resurrección de Cristo. Este evento, esencial en la
vida cristiana y que ha marcado el valor y sentido de la fe, sin la
Resurrección sería en vano.
27 (Benedicto XVI, 23 de marzo de 2008).
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¿Qué nos dice hoy la Resurrección?, ¿cuáles son los frutos para
nuestra vida cristiana hoy?
COMUNIÓN Los primeros frutos de la Pascua de Resurrección se
encuentran en la experiencia de la Comunión. Para los que tenemos
la fe de la resurrección, la Comunión es esa fe y la solidaridad con
todos los hermanos. Constituye una respuesta natural, no creo solo,
no manifiesto mi fe solo para mí, ella se comparte y se hace una
realidad común para todos los cristianos. Es una unión común en
torno al evento más importante de la fe cristiana. Él ha vencido a la
muerte y con ella cada uno de nosotros resucitará con Cristo.
PAZ Frente a una cultura de un constante fuego cruzado, dolor
e injusticias, la Pascua nos invita a la paz. La paz que da el Señor
resucitado es fruto precisamente de la comunión con Dios. Cristo
resucitado, insiste constantemente en darnos la paz y con ella serenar
nuestro ánimo.
ALEGRÍA Frente a la tristeza, la alegría de la Pascua nos descubre el
gran secreto del amor de Dios: la vida eterna; ella convierte nuestra
existencia en un surtidor de alegría.
ESPERANZA Frente al pesimismo, la Pascua nos exige confiar y
esperar en Dios. Solo quien espera en Él, es capaz de llegar a cumplir
el más alto ideal: la salvación de la propia alma.
AMOR Frente al egoísmo, la Pascua, al ver a Jesús, nos enseña que
el servicio es pasaporte necesario para entrar en el país del cielo. El
amor, que es generosidad y entrega, amor que es vida y vida eterna,
y es la que nos da el Señor resucitado.
ILUSIÓN Frente al desencanto, la Pascua nos hace ver el horizonte de
nuestra existencia con unas lentes muy especiales: detrás del fracaso
aparente, espera un mañana feliz.
PERDÓN Frente al odio, la Pascua nos empuja hacia las dos vertientes
de una vida cristiana que son el perdón y la reconciliación.
VALENTÍA Frente a la cobardía, la Pascua nos confiere fuerzas para
seguir adelante. Jesús ha cumplido y, por lo tanto, nos da una buena
inyección de fortaleza.
FE Frente a las dudas, la Pascua nos confirma en el camino emprendido
en el día de nuestro Bautismo. La experiencia de Jesús Resucitado
hace que nos sintamos arropados por su Espíritu y por los deseos de
crecer como creyentes comprometidos en pro de un orden nuevo en
el mundo, desde la perspectiva del Evangelio.
Así debe ser la vida de aquellos que hemos resucitado con Cristo; de
aquellos que hemos visto una vez más la luz de la esperanza que nos
trae una nueva vida, la vida en Cristo. ¿Cómo no marcar la diferencia?
¿Cómo no llevar a los hombres esta luz? ¿Cómo no llevar y ser testigo
de los frutos de la resurrección? Si en realidad hemos resucitado con
Cristo tenemos que ser diferentes y además, se debe notar.
Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Es el fruto del
triunfo de Cristo. Cristo ha triunfado. La resurrección es un verdadero
triunfo de Cristo como hombre, es la glorificación de Cristo como
hombre. Les decía en la última cena: Llega la hora en que el Hijo
del hombre será glorificado. Hoy es un día para felicitar a Cristo:
¡felicidades! Gracias por tu fidelidad, gracias por haber sufrido el
tormento de la cruz, gracias por seguir junto a nosotros iluminando y
guiando nuestro camino hacia ti.

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