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Sembrando Esperanza

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EL TRIUNFO ESTA EN EL BIEN, YO SOY DE ESTE EQUIPO

Día a día nos vamos encontrando con hechos lamentables, dolorosos,
inconcebibles, en una sociedad que se dice civilizada, que vive según
los derechos humanos y en la que nos decimos hermanos. Lo más
duro es esa psicosis de inseguridad y miedo. Constatamos lo mal
que estamos y, claro, nos sentimos con las manos atadas. ¿Sabes
por qué es lo peor? porque todos esos hechos lamentables son la
materialización de una energía del mal que está rondando en medio de
nosotros. Lo terrible es que este padecimiento nos va adormeciendo,
atontando, pues ya convivimos con él como si nada. Qué terrible es
caer en ese letargo. Parece que nos han inyectado un somnífero, que
nos tiene incapacitados para actuar.
Usemos la lógica y reflexionemos: ¿Es esto posible? Es probable,
pero ¿qué pasa cuando le tememos a un perro? Es más probable que
nos muerda, ¿verdad? Algunos dicen: lo atraes. No podemos negar
la realidad que nos toca ver y vivir ni podemos luchar contra eso, lo
estaríamos alimentando.
Bueno, pero quiero proponerles algo, por lo menos para no quedarme
con las manos y los brazos cruzados.
Mi sueño es hacer que nuestra ciudad, o cuando menos mi entorno,
por lo pronto, sea seguro, que se viva en paz. Y ¿cómo hacerlo? muy
sencillo, siguiendo el consejo de San Pablo, “VENCE AL MAL CON
EL BIEN”. Si el problema es el mal, démosle duro para debilitarlo.
Por lo tanto, comencemos haciendo el bien, y así todo cambiará. Les

ofrezco los siguientes puntos para que los mediten, puedan hacerlos
suyos y luego los vivan.
Contagia tu entorno inmediato.
Tenemos en primer lugar a Dios, el Señor de nuestra vida, a quien le
debemos todo. Su providencia nos ha sustentado, nos ha alimentado,
nos ha protegido.
Dios, creador de todo, es el primero que debe acompañarnos en
nuestra vida. A Él le debemos agradecer, pedir, ofrecer. Con Él
recibiremos las fuerzas para siempre seguir adelante. Él ha puesto en
nuestro corazón la Fe para caminar en la oscuridad. Nos ha puesto
el Amor para poder distribuirlo siempre y ser feliz al darlo y, además,
la Esperanza para saber sobrellevar siempre con buen ánimo y con
serenidad las dificultades propias de la vida.
Luego venimos nosotros. Así que regalémonos y pensemos
positivamente en las cosas buenas de nuestro pasado. Renovemos
nuestro estado de vida, si somos casados, solteros o consagrados.
Vivamos esos momentos en los que tomamos alguna decisión y
démonos una nueva oportunidad para que brille con nuevo ardor
todo aquello por lo que hemos luchado y creído. La vida es tan
hermosa y llena de bendiciones, que cada día podemos dar un
detalle de AMOR. Convirtámonos en nuestro mejor amigo, no nos
critiquemos, no nos recriminemos tanto nuestros errores y faltas.
Nuestro amor y confianza nos deben llevar a tomarnos de la mano
de Dios y comenzar de nuevo. Empecemos a amarnos tal cual somos,
aceptándonos con nuestra cualidades y defectos. No creamos que
somos perfectos y que no tenemos debilidades. Tenemos muchas
razones para ser como somos, planeemos una vida hermosa para
nosotros ¡Soñemos! Comamos sano y mantengámonos activos.
¡CREAMOS EN NOSOTROS!

Cuidemos nuestros pensamientos, evitemos los noticieros
tendenciosos y negativos, novelas que nos traigan malos
pensamientos o recuerdos, revistas de murmuraciones y muertes.
Huyamos de pláticas destructivas (chismes, quejas, críticas, etc.), todo
esto va envenenando nuestra alma, nuestra mente, nuestros sentidos.
Promovamos, más bien, las buenas noticias, las vidas ejemplares,
todo aquello que de verdad alimente nuestra mente y corazón.
Cuando nos vayamos a quejar de algo, mejor pensemos en lo que sí
queremos. ¡No nos tomemos la vida tan en serio! Cuando muramos
no diremos: ¿porque no trabajé más? Los pensamientos positivos,
optimistas, llenos de esperanza, constructivos, nos hacen ser estrella
para los demás. Recordemos que somos lo que comemos, con lo que
alimentemos nuestra mente y nuestro corazón, en eso se convierte
nuestra vida.
Contagia tu siguiente entorno.
Amemos a nuestra familia tal cual son cada uno de ellos. Son el mayor
tesoro que tenemos. Ellos también tienen muchas razones para ser
como son. Démosles detalles de amor tales como una notita, un
dulce, compartamos nuestras cosas, invitémoslos al cine, que no falte
ese saludo cotidiano de ¡buenos días!, ¿cómo amanecieron?, ¿cómo
les ha ido?, ¡los quiero mucho!, ¡con mucho gusto lo hago mamá!,
etc. Demostrémosles con gestos de cariño que los apreciamos. Por
eso no omitamos todo aquello que es propio de una familia que se
quiere: abrazos, besos, risas, etc. A todos nos gusta. Se los aseguro.
Contagia tu siguiente entorno, sigue avanzado.
Creemos un ambiente de trabajo, de estudios, de amistades, etc.
donde las sonrisas, el apoyo, la tolerancia y el compañerismo sean el
modo cotidiano de comportarse. Que, dentro de nuestro vocabulario,
estén siempre aquellas palabras mágicas “gracias y por favor” y que
ellas sean la base de la comunicación. Seamos siempre cálidos y
atentos. Que la buena educación sea siempre el comienzo de una

relación con alguien. No olvidemos nunca manifestar ese respeto con
aquellos que nos vamos encontrando.
Como dice el dicho: lo cortés no quita lo valiente; siempre será de un
caballero o señorita educada un saludo de mano, un beso, un abrazo
¡son alimento para la buena relación! Deseemos el bien a todos los
que nos rodean, esto nos pone en sintonía con nosotros mismos.
Regalemos sonrisas a conocidos y desconocidos, ¡no sabemos el bien
que podemos causarles! A diario, hagamos algo desinteresado por
otra persona. Aunque sea cederle el paso o el asiento.
Hagamos algo por nuestro planeta
Cuidemos la naturaleza. Ella nos sustenta y alimenta; ella nos da aire,
agua, calor y frío; ella forma parte de nosotros. Reciclemos el papel
para escribir, separemos la basura y tirémosla en su lugar, usemos solo
el agua necesaria, cuidemos la luz; no tiremos papeles, botes, envases
vacíos en aquellos lugares que dañan a la naturaleza. Cuidemos de los
bosques y de los animales. Recordemos que El Señor nos ha dado la
naturaleza para usarla con responsabilidad. El dañarla, el maltratarla,
todo lo que le hagamos, ella nos lo devolverá. Caminemos cuando
no es necesario usar nuestro carro. De hecho, todo lo que generemos
de bueno, es un favor para el planeta. Recordemos que toda nuestra
negatividad atrae energía negativa, y todo nuestro positivismo atrae
energía positiva…
Y nosotros ¿qué estamos sembrando? El miedo, el egoísmo, son la
plataforma negativa que origina las guerras. Nosotros somos seres
creados por Dios. Él es Perfecto, por lo tanto, Él nos llama a esa
perfección. NO hay nada que temer, aunque muriésemos, no hay
nada que temer. Nuestro Espíritu es infinito, eterno. No hay fuerza
más grande que la del Amor, que invariablemente es incondicional,
pero siempre empieza por el propio. Luego, sin poderlo evitar, se
propaga.

Amémonos y expandamos este plan de Amor, tal vez no acabemos
con “el mal” de todo el mundo, pero seguro será mucho mejor
nuestro entorno, nuestra vida y la vida de quienes nos rodean. Mi
querido amigo, a eso le llamamos:
CAMBIAR EL MUNDO POR EL AMOR

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