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Sembrando Esperanza

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EL MILAGRO DEL AMOR

La creación, un milagro del amor de Dios, es el gesto omnipotente
del amor creador de Dios. (Génesis 1). Al leer las páginas de la Biblia,
el espíritu del hombre se sorprende una y otra vez al contemplar el
amor con que Dios lleva a cabo la creación de las cosas materiales,
orientada a preparar la creación del hombre. Dios no crea por
obligación, sino por amor. El amor no es un deber, es un ofrecimiento.
Toda persona debe aprender de Dios a dar amor, a poner como base
de su entrega esa razón de amor que no tiene razones.
La creación es un canto a la alegría. Basta recorrer la creación a
través de los días para comprender con qué entusiasmo hace Dios
las cosas. El amor de Dios no es un gesto aislado. La creación entera
participa de esta alegría de la salvación: «¡Aclamad, cielos, y exulta,
tierra! ¡Prorrumpid, montes, en cantos de alegría! Porque el Señor
ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido»
(49,13). (Evageli Gaudium 4). El buen cristiano sabe que toda su
“creación”, a la que pertenecen las obras de todos los días, deben
estar impregnadas de este amor a Dios. Esto debe de mover a vivir
con plena alegría.

La creación es un don total de Dios. El paraíso es el signo de esa
totalidad. Un amor sin totalidad no es tal. El cristiano aprende en la
creación a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con
todas las fuerzas.
Qué ciertas son las palabras del Papa Francisco en la carta apostólica
Evangelii Gaudium: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple
y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista
que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza
de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida
interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para
los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios,
ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo
por hacer el bien” (EG 1). Cuando en la vida se pierde el anhelo de
amar, se pierde todo. Por el contrario, cuando el amor se comprende
desde Dios y su creación, todo cambia, todo adquiere valor. Vivamos
desde el amor y todo en nuestra vida tendrá sentido.
“Se salva una vida, con amor…
Se sana una herida, con amor…
Se llenan los vacíos del alma, con amor…
Se hacen realidad los sueños, cuando se lucha por ellos, con amor…
Se eleva una oración al cielo, por amor…
Se logra perdonar la ofensa más grande, si hay amor…
Se llena de ilusión una vida, si se alimenta de amor…
Se hace posible lo imposible, por amor…
Se ve la belleza en todos lados, por amor…
Se detiene o se apresura el tiempo, por amor…
Se lograr bajar una estrella y regalar el universo, por amor…
Se mueven montañas, con fe y con amor…
Se soporta cualquier tempestad, al lado del amor…
Hasta se aprende a bailar, cantar y hacer cualquier cosa, por amor…
Se pierde muchas veces el amor propio, por amor…
Se ríe o se llora a la vez, por amor…

Varían nuestras emociones en un segundo, por amor…
Se puede lograr la paz, con un poco de amor
Se alcanza cualquier cosa, por amor…
Se cura cualquier mal o enfermedad, con amor…
Sufren hombres y mujeres, por amor…
Le da sentido al arte, desde el amor…
Se cometen errores y se pide perdón, por amor…
Hasta se hacen locuras, por amor…
Se perdona y se comprende todo, por amor…
Y se empieza una y otra vez, por amor…
El amor todo lo logra y todo lo puede;
Nada hay imposible si hay AMOR…
Quien construye con amor, edifica para la eternidad. Y hay quienes
confunden lo que significa en realidad el amor.
Por amor se construyen muchas vidas; por amor, se superan muchas
dificultades; por amor, se perdona la peor ofensa; por amor se llega
hasta a dar la vida por lo demás. No lo olvidemos, si construimos
nuestra vida con amor, estaremos edificando para la eternidad

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