GOTAS DE ESPERANZA
Es curioso el caso que se cuenta en la vida de la bienaventurada Inés de Benigamín:
Estaba gravemente enferma y pidió al Señor la salud para poder seguir dedicándose a la caridad y al celo de las almas; El Señor se lo concedió, pero antes se le apareció y le dijo:
— Tienes que pagarme de algún modo esta gracia. ¿Qué prefieres? ¿Permanecer paralítica tres años o estar tres años sin hablar?
— Señor —contestó la beata sin dudar—, prefiero la mudez, porque así no te ofenderé con mi lengua y podré ir a todas partes a servir a mis hermanos.
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