GOTAS DE ESPERANZA
Suave atardecer de primavera. Francisco de Asís recorre a caballo la campiña florida. Pasa junto a una leprosería. El perfume de millares de flores no puede vencer el hedor terrible de la muerte.
Ante el caballo, una figura deshecha por la enfermedad tiende la mano suplicante. ¿Qué hará Francisco? El egoísmo grita: «¡Horror! ¡Huyamos!») Mas la caridad ordena: «¡Párate! ¡Socórrele!»
Francisco se acerca al leproso, besa su mano carcomida y deja en ella una limosna.
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