GOTAS DE ESPERANZA
El célebre pintor Eugene Delacroix, buscando un modelo para una figura de mendigo, lo encontró, según su ideal, en la persona del barón J. Rothschild. Éste, amante de las artes, no tuvo por desdoro acudir al estudio del pintor, que le vistió de pobre.
Salió un momento el artista, y habiendo entrado entretanto uno de sus discípulos favoritos, que no conocía al barón, creyendo que éste era un auténtico pordiosero, se movió a lástima y caritativamente le puso una moneda en la mano. El barón le dio las gracias sin descubrirle quién era. Luego se enteró de que el joven tenía gran talento, pero muy pocos medios para vivir.
No tardó en recibir una carta el caritativo pintor con este contenido: «Hacer el bien rinde interés…» Y un cheque de 10 000 francos.