GOTAS DE ESPERANZA
Un comerciante hizo mucho bien a los pobres.
En Navidad de cada año solía invitar a su mesa a un niño, a un hombre y a una mujer pobres para honrar de esta manera a la sagrada familia. Estando ya el comerciante en la agonía, se le aparecieron María y José, teniendo en medio al niño Jesús, y éste, sonriéndole, le dijo:
— Tantas veces nos has tenido por huéspedes el día de mi nacimiento; ahora serás tú nuestro huésped en el cielo.
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