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Sembrando Esperanza

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BUSCATE UN VERDADERO AMIGO, EL SERA UN GRAN TESORO PARA TI

La amistad es un tesoro que tenemos que cuidar como una perla
preciosa. En los tiempos que corren, es difícil encontrar verdaderos
amigos que sean leales, solidarios, entregados y fieles. Vivimos en un
mundo de conveniencias, de amigos por interés, por lo que se puede
recibir. Cuántas personas andan dando vueltas por ahí a la caza
de amistades para sacar partido. Bien decía un autor desconocido:
“Amigo es alguien con quien puedes compartir un momento hermoso.
Alguien que piensa en ti, que te escucha y te enseña cosas buenas
y siempre tiene tiempo para convivir. Es leal, sincero y jamás sacará
partido de la amistad. Amigo es el que te dice la verdad, enemigo el
que te adula”.
Los buenos amigos siempre buscarán lo mejor para nosotros, en las
buenas y en las malas allí estarán, siempre. Con frecuencia suele
ocurrir que mientras tenemos dinero, carro y pagamos las copas en el
antro, los amigos llueven, aparecen hasta por debajo de las piedras.
Pero el día que dejamos de tenerlo, se esfuman como el viento.
“Amigo es quien acepta nuestros límites, pero busca nuestro
progreso. Amigos míos, retened esto: No hay ni malas hierbas, ni
personas malas. No hay sino malos cultivadores”, decía Víctor Hugo.
Por eso los invito a buscar un verdadero amigo. No es preciso que
sea un hombre perfecto. Basta que sea profundamente humano, que
tenga sentimientos y un gran corazón.

Que sepa compartir dolores y alegrías, hablar y saber callar; sobre
todo, saber escuchar, gustar de la música, de leer un buen libro, de
la madrugada, del sol y de la luna, sentir un gran amor por alguien o
sentir falta de no tener ese amor, saber guardar un secreto.
Tiene que sentir los días tristes y respetarlos. Saber renunciar en favor
de alguien. Tener un ideal, y en caso de no tener, sentir el gran vacío
que esto implica. Tener resonancias humanas, voluntad de integrarse
al mundo y plantearse como principal objetivo, ser amigo. Debe
sentir pena de las personas afligidas y comprender el inmenso vacío
de los solitarios. Entristecerse de los que tuvieron y perdieron cosas
queridas.
Gustar de la sencillez de los niños. Ser Quijote sin menospreciar a
Sancho.Busquemos un amigo para pasear, disfrutar de la naturaleza,
deleitarnos con la música, leer, sentirnos seres humanos.
Busquemos un amigo que se lamente de nuestra separación, que
quede conmovido y con todo el corazón desee nuestra vuelta pronto,
que se estremezca cuando sea llamado amigo.
Busquemos un amigo para no enloquecer, para poder contarle lo bello
y lo lamentable que nos pasó durante un día, los sustos, las tristezas
y las alegrías. Un amigo que sepa conversar de cosas simples, del
rocío, de la lluvia, el sol, las estrellas y de los recuerdos de la infancia,
a quien podamos confiar cosas íntimas.
Busquemos un amigo que no tenga miedo de decirnos un defecto y,
que cuando lo haga, sepa cómo hacerlo. Busquemos un amigo para
revivir el pasado en busca de recuerdos, que perciba darse a quien
merezca, que nos golpee un hombro, sonriendo o llorando, más, que
nos llame amigo.
Busquemos un amigo que nos diga que vale la pena vivir, no porque
la vida sea bella, sino porque ya se tiene un amigo.

Que sepa compartir dolores y alegrías, hablar y saber callar; sobre
todo, saber escuchar, gustar de la música, de leer un buen libro, de
la madrugada, del sol y de la luna, sentir un gran amor por alguien o
sentir falta de no tener ese amor, saber guardar un secreto.
Tiene que sentir los días tristes y respetarlos. Saber renunciar en favor
de alguien. Tener un ideal, y en caso de no tener, sentir el gran vacío
que esto implica. Tener resonancias humanas, voluntad de integrarse
al mundo y plantearse como principal objetivo, ser amigo. Debe
sentir pena de las personas afligidas y comprender el inmenso vacío
de los solitarios. Entristecerse de los que tuvieron y perdieron cosas
queridas.
Gustar de la sencillez de los niños. Ser Quijote sin menospreciar a
Sancho.Busquemos un amigo para pasear, disfrutar de la naturaleza,
deleitarnos con la música, leer, sentirnos seres humanos.
Busquemos un amigo que se lamente de nuestra separación, que
quede conmovido y con todo el corazón desee nuestra vuelta pronto,
que se estremezca cuando sea llamado amigo.
Busquemos un amigo para no enloquecer, para poder contarle lo bello
y lo lamentable que nos pasó durante un día, los sustos, las tristezas
y las alegrías. Un amigo que sepa conversar de cosas simples, del
rocío, de la lluvia, el sol, las estrellas y de los recuerdos de la infancia,
a quien podamos confiar cosas íntimas.
Busquemos un amigo que no tenga miedo de decirnos un defecto y,
que cuando lo haga, sepa cómo hacerlo. Busquemos un amigo para
revivir el pasado en busca de recuerdos, que perciba darse a quien
merezca, que nos golpee un hombro, sonriendo o llorando, más, que
nos llame amigo.
Busquemos un amigo que nos diga que vale la pena vivir, no porque
la vida sea bella, sino porque ya se tiene un amigo

Busquemos un amigo que crea en nosotros, que no sea irónico, que
nos sepa defender cuando somos atacados, de corazón libre y lleno
de franqueza. Busquemos un amigo para tener la conciencia de que
la amistad es posible.
Qué dichosa es la persona que tiene buenos amigos en quien confiar,
con quienes sonreír, pasear, ir al cine, bailar. Por eso Proverbios 17,17
nos dice: “Un amigo es siempre afectuoso y en tiempos de angustia,
es como un hermano”. ¿Para cuántos un amigo es tan cercano y
fiel como un hermano? Por eso Proverbios 18,24 afirma: “Algunas
amistades se rompen fácilmente, pero hay amigos más fieles que un
hermano”.
¡Hoy es el día para cultivar la verdadera amistad!

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