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Sembrando Esperanza

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CUANDO HAS ENCONTRADO EL VERDADERO CAMINO DE LA COMUNICACION

El arte de comunicarse siempre es un desafío en el ámbito familiar.
Una buena comunicación es y será siempre esencial para lograr la
armonía y paz de la convivencia familiar. Pareciera que hoy con tantos
medios de comunicación podría ser más fácil entrar en diálogo con
las personas cercanas.

Actualmente tenemos toda una red social de comunicación gracias
a la tecnología. Ahora es fácil encontrar amigos de antaño a través
del Facebook; es sencilla la trasmisión rápida y concreta de noticias,
comentarios y sucesos que ocurren a través de X (antes Twitter). Si
queremos mandar un mensaje para organizarnos o platicar con un
amigo o amiga, tenemos el WhatsApp; es simple obtener las imágenes
de goles, noticias y videos que suben amigos y familiares gracias a
YouTube o Instagram, por mencionar algunos. Así que pareciera que
la comunicación es fluida y llega a todas partes con mayor rapidez.
Su buen uso depende, claro está, de la buena aplicación que les
demos. Pero lamentablemente estos medios, como bien se dice,
alejan a los cercanos y acercan a los ajenos, porque no les damos
el lugar que merece a la relación interpersonal con nuestros seres
queridos.
Sin perder el buen uso de estos medios, tenemos que retornar al
verdadero sentido de la comunicación, especialmente la familiar. Esta
debe ser personal, con palabras que expresen el verdadero amor y
que se digan cara a cara, mirándose a los ojos con quien hablamos.
Les quiero compartir seis frases importantes para mejorar la
comunicación con sus seres queridos. Comiencen con enunciados
sencillos, pero que indiquen lo que hay de verdad en su corazón, sin
dejar para mañana lo que puedan hacer hoy, porque las personas
amadas no siempre estarán.
• TE QUIERO: Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz
hasta escuchar que alguien le diga “TE QUIERO”. Atrevámonos a
decírselo a la otra persona (a nuestros padres, hermanos, hijos, si
es que nunca lo hemos hecho). Hay que hacer la prueba y verán el
resultado. Sus palabras deben expresar lo que hay en su corazón, con
gratitud y sinceridad.
• ¡TE ADMIRO!: En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad

o habilidad que merece reconocimiento. Todos, en algún momento,
sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta
alcanzada. ¿Cuándo fue la última vez que le dijimos esto a alguien?
• ¡GRACIAS!: Una necesidad básica del ser humano es ser apreciado.
No hay mejor forma de decirle a una persona que es importante lo
que hace por nosotros, que expresarle un “gracias”. No manifestarlo
de forma mecánica sino lleno de calor humano. Quien agradece,
tiene un alma grande, genera confianza y sobre todo reconocimiento
por lo que los demás hacen por nosotros.
• PERDÓNAME, ME EQUIVOQUÉ. Decir esto no es tan fácil, sin
embargo, cuando cometemos un error que ofenda o perjudique a
otras personas, aprendamos a decir con madurez: “perdóname, me
equivoqué”, así volverá la paz a nuestro corazón, sanará la herida y
volverá la comunión, el cariño y el respeto.
• AYÚDAME, TE NECESITO: Cuando no podemos o no queremos
admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos
en un grave problema. No nos reprimamos. ¡Pidamos ayuda! o
viceversa, también son muy importantes las palabras.
• ¡TE ESCUCHO… HÁBLAME DE TI! Cuántas veces le hemos
dicho a algún miembro de nuestra familia: “A ver, háblame. ¿Qué te
pasa?” Si fuera así, tal vez muchos problemas se resolverían. Cuántas
experiencias para contar y compartir que pueden salir de nuestro
interior solo con esta expresión.
• Volvamos a tener ese trato cercano, confiado, abierto, cariñoso
que tanto necesitan las familias de hoy. Dejemos de lado aquellas
expresiones o silencios que hagan sentir a nuestros seres queridos
como que no nos importan.

 

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