CONSTRUYENDO JUNTOS UNA FAMILIA DE EXCELENCIA Y FELIZ
En alguna oportunidad sentimos que la relación en la familia se va
distorsionando: malentendidos, confusiones, gritos, peleas. Cada
vez cuesta más que los integrantes cooperen en casa: los hijos están
metidos en sus cosas, necesidades y exigencias. Es importante
obtener hoy, dentro de la familia, una cooperación entusiasta. En
casa todos deben colaborar; cada miembro debería de tener una
responsabilidad, un deber, un quehacer que sea un compromiso de
tiempo y dedicación que le haga sentir propio su hogar y valore todo
lo que hay en él.
Cuando dentro de la familia a los hijos les queremos dar todo sin
hacerles partícipes de lo que cuesta, estamos ocasionando que cada
miembro se desentienda y sea indiferente al esfuerzo y sacrificio que
hacen los padres.
Por esta razón les comparto estos doce consejos, con los que podrán
obtener una cooperación real y efectiva de todo el núcleo familiar.
25. La mejor manera de ganar una discusión, es evitarla. Para que
haya una pelea se necesitan dos, no se incluya usted entre ellos.
26. Muestre respeto por la opinión de su cónyuge y sus hijos. Sea
cortés al decirles que están equivocados. Que su corrección sea
llena de amor, bondad y cariño. No necesita alzar la voz ni hacer
sentirse mal a la otra persona para manifestar su malestar. Si no es
indispensable decírselos, páselo por alto.
Si usted está equivocado, admítalo rápidamente, con
entusiasmo. La virtud de la humildad es muy importante para
aceptar los propios errores y las decisiones mal tomadas.
28. Comience de manera amigable. Que su forma sea serena,
dulce, amable, incluso sonriente, aunque el otro no esté dispuesto
a negociar.
29. Consiga que su esposa (o) y sus hijos digan “si” inmediatamente,
convencidos de que su propuesta es buena, que les hace crecer y
les reta a ser mejores.
30. Deje que su esposa (o) y sus hijos sean quienes hablen más.
Usted escuche, observe y sea propositivo ante lo que dicen los
demás. No frene de cuajo y a la primera la intervención de su
interlocutor.
31. Deje que su esposa(a) y sus hijos aporten ideas y se sientan
parte de ellas. No quiera ser el protagonista y quien resuelva todo.
Dele un espacio a los demás para que opinen, que propongan.
Deje que compartan su iniciativa: será de gran ayuda para su
propio crecimiento.
32. Trate honrosamente de ver las cosas desde el punto de vista
ajeno. No se cierre en su pequeño mundo ni se limite a su propio
horizonte. Los demás tienen mucho que aportar e iluminar en los
proyectos y objetivos que usted pueda tener.
33. Muestre comprensión y simpatía por las ideas y deseos
de su esposa (o) y sus hijos. Primero escuche, luego analice y
posteriormente, crea en ellos, que sientan que usted confía y
valora sus aportes.
34. Apele a los motivos más nobles. Trascienda, siempre vea el
bien mayor y no se limite solo a sí mismo o a salir al paso con una
Si usted está equivocado, admítalo rápidamente, con
entusiasmo. La virtud de la humildad es muy importante para
aceptar los propios errores y las decisiones mal tomadas.
28. Comience de manera amigable. Que su forma sea serena,
dulce, amable, incluso sonriente, aunque el otro no esté dispuesto
a negociar.
29. Consiga que su esposa (o) y sus hijos digan “si” inmediatamente,
convencidos de que su propuesta es buena, que les hace crecer y
les reta a ser mejores.
30. Deje que su esposa (o) y sus hijos sean quienes hablen más.
Usted escuche, observe y sea propositivo ante lo que dicen los
demás. No frene de cuajo y a la primera la intervención de su
interlocutor.
31. Deje que su esposa(a) y sus hijos aporten ideas y se sientan
parte de ellas. No quiera ser el protagonista y quien resuelva todo.
Dele un espacio a los demás para que opinen, que propongan.
Deje que compartan su iniciativa: será de gran ayuda para su
propio crecimiento.
32. Trate honrosamente de ver las cosas desde el punto de vista
ajeno. No se cierre en su pequeño mundo ni se limite a su propio
horizonte. Los demás tienen mucho que aportar e iluminar en los
proyectos y objetivos que usted pueda tener.
33. Muestre comprensión y simpatía por las ideas y deseos
de su esposa (o) y sus hijos. Primero escuche, luego analice y
posteriormente, crea en ellos, que sientan que usted confía y
valora sus aportes.
34. Apele a los motivos más nobles. Trascienda, siempre vea el
bien mayor y no se limite solo a sí mismo o a salir al paso con una