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Sembrando Esperanza

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DEJA ABIERTAS LAS VENTANAS DE TU ALMA

Abramos las ventanas de nuestro corazón y dejemos entrar la luz,
la verdadera luz que da sentido y fuerza a nuestra vida. Démosle
trascedencia y dejémonos guiar por ella, pues ella está guiada por
Dios, Señor y dador de la felicidad, de nuestra felicidad. Que la luz
de Dios, de ese Sol Invicto, penetre en lo más profundo de nuestro
ser, para iluminar nuestro camino y llevarnos por la senda de una
realización plena y llena de paz, de una conciencia clara y de una
alegría sin fin. “Yo soy la luz del mundo” dijo Jesús; quien camina
junto a Él, no camina en las tinieblas.
“Abre la ventana de tu corazón, y deja que tu alma emprenda el vuelo
de la felicidad.
¿Recuerdas aquel olor de moho de sueños que envejecieron, y tú ni
te diste cuenta? Deja que el viento los lleve bien lejos.

Libérate del residuo amargo de todo dolor y rencor, haz una buena
limpieza en los cristales de la ventana del corazón; te garantizo que
verás mejor la vida dentro y fuera de ti.
Deja la luz inundar todo, borrar las marcas de las decepciones, las
tristezas del fracaso, el círculo cerrado de sufrir por sufrir y, por encima
de todo, permite que el sol derrita el hielo de la soledad, del temor
y la desesperanza.
Enamórate por una sonrisa y sonríe también, ilumina las ventanillas
de los ojos, atrae la sonrisa de cada amanecer, el revoloteo de las
mariposas, la infatigable luz nocturna de las luciérnagas, ama a la
persona que el espejo refleja todas las mañanas.
Afirma tus ideales sobre bases sólidas y construye día a día escalones
para que puedas llegar hasta tu meta y después, aplaudirás porque
con la ayuda de Dios, ¡lo conseguiste! “EN ESO RESIDE LA PAZ Y LA
FELICIDAD”.
No permitas que ninguna sombra pesada borre el sol, que ninguna
pared aprisione el viento y calle el sonido de la vida. Jamás te
transformes en huérfano de luz.
Diseña un horizonte, mas allá de tu ventana, exagera en los colores y
entrelaza alegrías entre hojas. Haz florecer todos los campos que tu
vista alcanza, después ve más allá.
Expone en la ventana toda la alegría de vivir, muestra al mundo un
rostro luminoso, una faz sin arrugas de preocupaciones, lista para ser
apreciada, admirada y respetada.
Amplía la esencia de la entrega, siembra la brisa, un gesto, una frase
dulce o un suspiro. Seguramente algún alma conmovida escuchará y
devolverá el eco de tu voz.
Desvía tu mirada de las cosas tristes e infelices. Transforma en oasis
toda la aridez que aparece a tu alrededor. Comparte con el mundo
aventuras de esperanza y de alegrías en abundancia.
Esparce el polvo dorado de tus sueños mas allá de la ventana. Planta
flores de esperanza, cosecha fe y amor a tu alrededor.
Permite que las semillas de la felicidad se esparzan y contaminen
toda la tierra.
Rehaz tus creencias, redime equívocos y culpas; regenera errores y
fallos; distribuye el perdón. Valora siempre lo mejor de cada persona,
y principalmente lo mejor que existe en ti.
Abre la ventana de la vida y que se llene de cada cosa, aunque te
parezca pequeña. Vive la forma adulta de ser niño. Abre la ventana y
deja pasar la vida a través de ella… ¡¡¡VIVE!!!”46
Caminemos junto al Señor, vivamos con libertad y dirijamos nuestra
mirada y obras a Dios. Dios no abandona y nos acompaña en cada
momento y decisión. Confiemos en Él, no nos defraudará. Abrámosle
la ventana de nuestra alma a Dios, allí encontraremos lo que
necesitamos.
46 Autor desconocido. https://es.slideshare.net/slideshow/abre-las-ventanas/1557186

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