GOTAS DE ESPERANZA
Un rico inglés que se encontraba en Viena en el año 1896 entró en una peluquería, donde en aquel momento estaba tasando su cabellera una joven. Para conseguida, el, peluquero ofreció diez escudos, y la joven estaba dispuesta a dejarse cortar. Entonces el inglés le preguntó:
—¿Por qué hace usted eso?
—Tengo a mi padre en la miseria y a mi madre enferma —contestó la muchacha—; es deber mío
socorrerlos.
Estas palabras conmovieron al inglés, que dijo:
— Véndame a mí su cabellera; yo le pagaré más.
Y le dio un billete de banco de cien libras, añadiendo:
— Esto llévelo a su padre, que sabrá cómo emplearlo. Después cogió las tijeras y cortó un solo cabello de la joven, enviándola a su casa con la cabellera entera.
Dios recompensó así el amor filial de la joven.