HABLA A DIOS DESDE LO INTIMO DE TU CORAZON
La oración es fuente de luz para el alma; por lo tanto, es generadora
de amor, es vigorosa promotora de la acción, es fuerza para salir
victorioso de las asechanzas y tentaciones del mundo y del demonio.
En la oración se robustecen las certezas de nuestra fe, es donde
nuestra voluntad se identifica con el querer santísimo de Dios, donde
llenamos nuestro corazón del deseo de que todos lleguen al cielo.
La oración es ese encuentro de nuestra voluntad humana con la
voluntad eterna y amorosa de Dios. Oración como entrega de esa
voluntad humana a la voluntad divina: “No se haga mi voluntad”.
“Iba San Ignacio de Loyola, con sus primeros compañeros, camino de
Barcelona. Iban, como de costumbre, a pie y con su hatillo a cuestas,
cuando un buen hombre los vio, se apiadó de ellos y les pidió con
mucha insistencia que le dieran sus bultos, que él tenía buenas fuerzas
y se los llevaría. Ellos rehusaban, pero al fin, importunados, se los
dieron y siguieron su camino.
Al llegar a la posada, los padres buscaron cada uno su rincón para
encomendarse a Dios. El buen hombre, que los veía hacer esto,
buscó también su rincón y se puso de rodillas como ellos. Una vez en
el camino le preguntaron:- ¿Qué haces hermano, o qué dices en ese rincón donde te arrodillas
como nosotros?
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Él respondió:- Lo único que hago, es decir: “Señor, éstos son santos y yo soy muy
burro; lo que ellos hacen quiero yo hacer; lo que ellos piden quiero yo
pedir y así estoy muy contento encomendándome a Dios”.16
¿No podéis vosotros hacer una oración parecida?
“Cuentan que un humilde zapatero tenía la costumbre de hacer
siempre sus oraciones en la mañana, al mediodía y en la tarde. Se
servía de un libro de plegarias porque no se sentía capaz de dirigirse
al Creador con sus pobres palabras.
Un día, se sintió muy mal porque, estando de viaje, olvidó su libro.
Nuestro buen zapatero le dijo entonces a Dios: “Perdóname, Dios
mío, porque necesito orar y no sé cómo. Ahora bien, ya que Tú eres
un Padre de amor voy a recitar varias veces el alfabeto desde la A
hasta la Z, y Tú que eres sabio y bueno podrás juntar las letras y sabrás
qué es lo que yo te quiero decir”.
Cuenta la historia que ese día Dios reunió a sus ángeles en el cielo
y conmovido les dijo que esa era la más sincera y la más bella de las
oraciones que le habían hecho en mucho tiempo. Una oración con las
cualidades de la plegaria que hace milagros cierra heridas, ilumina,
fortalece y acerca los corazones, es decir, una plegaria humilde,
confiada, sincera y amorosa.”17
¡Cuánta necesidad tenemos de estas oraciones! Todos debemos
aprender a orar con el corazón, a alabar, a bendecir, a perdonar, a
agradecer. Y, claro, a tener bien presente que la oración se ve en la
acción, en los buenos frutos y en un compromiso por la justicia y por
la paz. En efecto, actuar sin orar es desgastarse y orar sin actuar es
engañarse.
16 https://www.url.edu.gt/PortalURL/Archivos/09/Archivos/San_ignacio.pdf
17 Barracout Ortiz, Pepe. https://quechilero.com/blog/2015/09/03/de-la-a-a-la-z/
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“Di Padre, si cada día te portas como hijo y tratas a los demás como
hermanos.
Di Nuestro, si no te aíslas con tu egoísmo. Di que estás en los
cielos, cuando seas espiritual y no pienses solo en lo material.
Di santificado sea tu nombre, si amas a Dios con todo el corazón,
con toda el alma y con todas tus fuerzas.
Di venga a nosotros tu Reino, si de verdad Dios es tu rey y trabajas
para que Él reine en todas partes.
Di hágase tu voluntad, si la aceptas y no quieres que solo se haga la
tuya.
Di danos hoy nuestro pan, si sabes compartir con los pobres y con
los que sufren.
Di perdona nuestras ofensas, si quieres cambiar y perdonar de
corazón.
Di no nos dejes caer en tentación, si de verdad estás decidido a
alejarte del mal.
Di líbranos del mal, si tu compromiso es por el bien.
Y di Amén, si tomas en serio las palabras de esta oración.”