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Sembrando Esperanza

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ORACION / PODER SENCILLEZ

Había en París una familia rica que en un mismo día perdió al padre y su fortuna. Algunos días después la madre no pudo dar a su hija, niña de seis años, más que pan seco para desayunar, pan seco para comer y para cenar, pan seco otra vez.

La madre, antes de acostar a su hija, la hizo arrodillarse con ella y rezar juntas el Padrenuestro. Al llegar a las palabras «El pan nuestro de cada día dánosle hoy», interrumpió candorosa­mente la niña:

– Mamá, ¿no puedo pedir alguna cosa más?

– Sí hija mía.

Y seco la madre una lágrima furtiva. Entonces la pequeñita repitió ingenuamente:

– Padre nuestro… el pan nuestro de cada día dánosle hoy y algunas cosas más… A la mañana siguiente, el autor del infortunio vino a presentarse a la desgraciada madre y a devolverle 5000 francos. El resto que le debía 15,000, lo iría devolviendo poco a poco.

 

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