UTILIZA EL MEJOR PINCEL EN EL LUGAR ADECUADO Y EN LA CIRCUNSTANCIA PROPIA
Las correrías que traemos todos los días ¡y vaya cuánto corremos!
Las exigencias del día a día, los miles de pendientes que aparecen
tratando de llenar nuestras horas son algo que no termina y, sobre
todo, la cantidad de pequeñas cosas que no nos dejan concentrarnos
en lo esencial.
¿No les ha pasado que, respondiendo un chat, programando una cita
urgente en la agenda, contestando el último chisme del día, se les ha
olvidado literalmente lo que iban a hacer y que era su prioridad? Así
vamos llenando gota a gota nuestra agenda y sin darnos cuenta se
nos deslizan los días en nuestras manos.
¿Les ha sucedido que llega un momento en que los deberes y
responsabilidades absorben nuestro diario acontecer y los días
literalmente se pasan volando y poco a poco van dejando de lado
otros proyectos u otras prioridades que entraban dentro de la agenda,
también con categoría de “urgente”?
Con el tiempo, parece que no hay más prioridad que el satisfacer
gustos, placeres y hobbies. Igualmente, tener más que lo necesario
para vivir, lo que conlleva dejar de lado otros aspectos de igual
envergadura, amplitud e importancia para nuestra salud espiritual,
física, mental y humana.
Pero a veces tenemos personajes en nuestra vida, que van marcando
la pauta para que seamos felices y no perdamos el norte.
Como un cirujano que un día a la semana dejaba todo, absolutamente
todo, incluso a los enfermos, para realizar un deporte, pues se
daba cuenta de que debía de estar bien y en su sano juicio para
poder atender correctamente a sus pacientes y a su familia. Fue una
decisión sabia y atinada pues, las consecuencias de cualquier acción
equivocada en las cirugías no tendrían remedio.
Así como aquellos matrimonios que una vez por semana, llueva o
truene cenan juntos en lo que llaman una cena romántica, son un
ejemplo de dejar el tiempo para lo que es importante. Ellos valoran
el matrimonio y saben que lo deben renovar cada día, cada semana,
pues así llevarán esa buena vibra a sus hijos. Lógico y lleno de sentido
común, pero ¿cuántos no lo hacen?, ¿por pereza, indiferencia, vivir
de rentas, creer que el amor se sustenta solo? Luego se pagan las
consecuencias.
Ese tiempo precioso dejado para sus hijos, jugar, ir al cine, al mar, a
correr, etc. Son plataformas sencillas pero mágicas para construir en
roca firme la vida, la familia.
Así nos sucede en la vida cotidiana. Hemos de tener bien puestos
nuestros pensamientos y acciones, nuestras palabras y cada acto
que hacemos porque lo que hagamos o dejemos de hacer dará
un resultado diferente ¿No le pasa eso a los pintores, arquitectos,
escultores? A nosotros también. En la vida, las decisiones que
tomamos tienen diferentes resultados. Es porque todo lo que
hacemos lo hemos de pensar muy bien y, para ello, el deporte, el
ejercicio y el sano descanso deben de ser parte de nuestro habitual
comportamiento si queremos que nos resulte todo bien.
Precisamente los pintores utilizan diversas tonalidades para darle
una apariencia diferente a lo que pintan en sus lienzos. Por lo que
los grandes artistas, saben usar el pincel con maestría, unido a las
cualidades y sus capacidades. Por tanto, no es el pincel lo importante,
sino la capacidad que se emplea en el trabajo.
El hombre tiene capacidades que ha de emplear con el pincel del diario
vivir para dar tonalidades que embellezcan su existencia y sus días en
este tour de la vida. Pero es necesario saber aprovechar bien, no solo
las cualidades y la personalidad propias, sino también la experiencia
de vida para aplicarla y utilizar los dones y las circunstancias que nos
permitan dejar en nuestro lienzo una obra de arte.
¿Dejaremos algo en este mundo que valga la pena? ¿Nos iremos
con nuestras cualidades bien guardadas en la nevera o en la caja
de herramientas? No nos dejemos engañar con ese modo de pensar
mundano, superficial e inmediato. Aprendamos a darle a nuestra
vida un resultado y un valor de esencialidad, de trascendencia, de
ETERNIDAD.