Halloween, ¿fiesta cristiana, pagana, satánica o una simple fiesta de disfraces?. ¿Cuál es la verdad?

Posted by on Oct 30, 2015 in Religión y Familia

Todos los santos 4
Halloween y el cristianismo

Una fiesta:

1. Consumista. Materialismo.
2. Satánica, ocultista, brujas.
3. Simple fiesta de disfraces y dulces
4. Cristiana

Es impresionante el poder de la publicidad en nuestro medio que nos lleva a comprar, a pensar y a vivir de una manera en la que ni siquiera hemos reflexionado. Cuando nos damos cuenta estamos atrapados por el consumismo, el cual no respeta edad, nacionalidad o creencia religiosa. Se vale de cualquier elemento para atraer nuestra atención con el fin de vender. El problema es que muchas veces, los que salimos más perjudicados con esto somos los cristianos.

Entre los ejemplos que podríamos mencionar están la Navidad y la fiesta de Todos los Santos. En la primera nos damos cuenta, con bastante tristeza, que el día de Navidad, estamos llenos de regalos, sin un centavo en la bolsa y lo peor, es que nuestra actividad “compradora” ha dejado de lado la preparación espiritual para la fiesta del “nacimiento de Cristo”. Se ha cambiado su figura por un Santa Claus y la cena de Navidad consiste en el intercambio de regalos y una exquisita cena (si ésta es posible dado que ya se gastó uno todo el aguinaldo y las tarjetas de crédito están hasta el tope). De manera que nuestra fiesta cristiana, poco a poco se ha ido transformando en una fiesta comercial, en la que muchas veces el único ausente es precisamente el festejado: Cristo.

Caso semejante sucede con la celebración de “Todos los Santos” en donde vemos que al aproximarse el 31 de Octubre las tiendas se ven llenas de: mascaras, trajes de monstruos, atuendos de brujas, calabazas con expresiones terroríficas, etc., en fin, de artículos que poco tendrían que ver con nuestra fe y con la fiesta que se celebrará.

Dado que nos acercamos a esta fecha, quisiera compartir contigo algunos elementos de reflexión que nos lleven a valorar nuestra fe y a no dejarnos influenciar por el mercantilismo que puede incluso cambiar o destruir nuestra fe y nuestras costumbres.

Un poco de historia

Podemos considerar que celebración del Halloween tiene dos orígenes que en el transcurso de la historia se fueron mezclaron.

a. Origen Pagano

Por un lado encontramos que el origen pagano podríamos atribuirlo a la celebración Celta, llamada “Samhain” y que tenía como objetivo dar culto a los muertos. La invasión de los Romanos (46 A.C) a las Islas Británicas dio como resultado la mezcla de la cultura Celta, la cual con el tiempo terminó por desaparecer. Su religión llamada Druidismo, con la evangelización terminó por desaparecer en la mayoría de las comunidades Celtas a finales del siglo II.

Sobre la religión de los Druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se pasaba de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 y el 7 de Noviembre (a la mitad del equinoccio de verano y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de “los muertos” y con ello se iniciaba el año nuevo Celta. Esta fiesta de los muertos era una de sus festividades principales pues celebraban lo que para nosotros sería el “cielo y la tierra” (conceptos que llegaron sólo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los muertos era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los que, los sacerdotes druidas, sirviendo como “médium”, se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los “espíritus” de los muertos venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.

Creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndole a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte.

Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos sus miradas amenazantes.

¿Como sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos?. Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.

b. Origen Cristiano

Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a “Todos los Mártires”. Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV (+615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a “Todos los Santos”, a todos aquellos que nos habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de Mayo, pero fue el Papa Gregorio III (+741) quien la cambió de fecha al 1º de Noviembre, que era el día de la “Dedicación” de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de “Todos los Santos” se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la “vigilia” para preparar la fiesta (31 de Octubre). Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura anglosajona se tradujo al inglés como: “All Hallow’s Even” (Vigilia de Todos los Santos). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a “All Hallowed Eve”, posteriormente cambio a “All Hallow Een” para terminar en la palabra que hoy conocemos “Halloween”.

Por otro lado ya desde el año 998, San Odilo, abad del monasterio de Cluny, en el sur de Francia, había añadido la celebración del 2 de Noviembre, como una fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada fiesta de los “Fieles Difuntos” la cual se difundió en Francia y luego en toda Europa.

Halloween en nuestros días

Si analizamos la actual celebración del Halloween veremos que poco tiene que ver con sus orígenes. De ellos sólo ha quedado el hecho de la celebración de los muertos pero dándole un carácter TOTALMENTE distinto al que tuvo en sus orígenes y agregándole poco a poco una serie de elementos que han distorsionado totalmente la fiesta, sea “de los muertos (difuntos)” como de “todos los santos”.

Entre los elementos que se le han agregado, tenemos por ejemplo, la tradición de “disfrazarse”, misma que muy posiblemente nació en Francia entre los siglos XIV y XV para la celebración de la Fiesta de “Todos los Santos”. Durante esta época Europa fue flagelada por la plaga bubónica o “peste bubónica” (también conocida como “la muerte negra”) en la cual murió alrededor de la mitad de la población. Esto creó en los católicos un gran temor a la muerte y una gran preocupación por esta. Se multiplicaron las “misas” en la fiesta de los “Fieles Difuntos” (2 de Noviembre) y nacieron muchas representaciones artísticas que le recordaban a la gente su propia mortalidad.

Estas representaciones eran conocidas como la “Danza de la Muerte”. Dado el espíritu “burlesco” de los franceses, en la víspera de la fiesta de los “Fieles Difuntos”, se adornaban las paredes de los cementerios con imágenes en las cuales se veía al diablo guiando una cadena de gente: Papas, reyes, damas, caballeros, monjes, campesinos, leprosos, etc. (la muerte no respeta a nadie), y los conducía hacia la tumba. Estas representaciones eran hechas también basándose en cuadros plásticos, con gente disfrazada de personalidades famosas y en las distintas etapas de la vida, incluida la muerte a la que todos debían de llegar.

Al parecer la tradición “dulce o travesura” (Trick or Treat), tiene su origen en la persecución que hicieron los protestantes en Inglaterra (1500-1700) contra los católicos. En este período en Inglaterra los católicos no tenían derechos legales: no podían ejercer ningún puesto público y los perseguían con multas, impuestos elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados.

Un incidente, producto de esta persecución y de la defensa del catolicismo fue el intento de hacer volar al rey protestante Jaime I y su Parlamento con “pólvora de cañón”, marcando así el inicio de un levantamiento católico contra sus opresores. Sin embargo el “Plan pólvora de cañón” (“Gunpowder Plot”) fue descubierto en Noviembre 5, 1605, cuando el que cuidaba la pólvora, un convertido descuidado, llamado Guy Fawkes, fue capturado y ahorcado. Esto generó una fiesta que muy pronto se convirtió en una gran celebración en Inglaterra (incluso hasta nuestros días). Muchas bandas de protestantes, ocultos con máscaras, celebraban esta fecha visitando a los católicos de la localidad y exigiéndoles cerveza y pasteles para su celebración, diciéndoles: “Trick or Treat”. Más tarde el “Día de Guy Fawkes” llegó a las colonias con los primeros colonos que llegaron a América trasladándose al 31 de octubre para unirla con la fiesta del Halloween.

Podemos entonces darnos cuenta que la actual fiesta del “Halloween” es producto de la mezcla de muchas tradiciones que los inmigrantes trajeron a los Estados Unidos desde los inicios del 1800, tradiciones que ya han quedado olvidadas en Europa pues sólo tienen sentido en la integración que la cultura americana le ha dado en esta celebración.

Nuevos elementos de Halloween

Muy posiblemente, producto de su identificación con la fiesta de los Druidas, en la cual se “invocaba” a los muertos y los mismos sacerdotes servían de médium, esta celebración del 31 de Octubre, se ha ido identificando con diversos grupos “neo paganos” y peor aun, con celebraciones satánicas y ocultistas.

El festival a “Samhain” llamado hoy en día el “festival de la muerte” es reconocido por todos los satanistas, ocultistas y adoradores del diablo como víspera del año nuevo para la brujería. Anton LaVey, autor de la “La Biblia Satánica” y sumo sacerdote de la Iglesia de Satanás, dice que hay tres días importantes para los satanistas: (1) Su cumpleaños; (2) El 30 de Abril y (3) el más importante, Halloween. LaVey dice que es en esta noche que los poderes satánicos, ocultos y de brujería están en su nivel de potencia más alto. Y que cualquier brujo u oculista que ha tenido dificultad con un hechizo o maldición normalmente puede tener éxito el 31 de Octubre, porque Satanás y sus poderes están en su punto más fuerte esta noche.

Por otro lado el 31 de Octubre, de acuerdo a la enciclopedia “World Book”, Halloween es la víspera del año nuevo para la brujería y dice que es el principio de todo lo que es “frío, oscuro y muerto”.

Hollywood ha contribuido también a la distorsión de esta fiesta creando una serie de películas como “Halloween” en las cuales la violencia gráfica, los asesinatos, etc., crean en el espectador en estado de angustia y ansiedad. No podemos decir que estas películas son solo para adultos, pues es una realidad que dada nuestra cultura y el relajamiento en la censura pueden ser vistas, muchas de estas, incluso en la televisión comercial creando en los niños miedo y sobre todo una idea errónea de la realidad.

Esta fiesta se ha ligado de tal manera al ocultismo que es un hecho comprobado que la noche del 31 de Octubre en muchos países se realizan misas negras, cultos espiritistas, y otras reuniones relacionadas con el mal y el ocultismo.

Podemos darnos cuenta, entonces que queriendo o no, estos elementos se han mezclado también en la celebración actual del Halloween y como producto de su influencia, se han agregado a los disfraces, las tarjetas y todos los elementos comerciales: las brujas, los gatos negros, los vampiros, los fantasmas y toda clase de monstruos terroríficos, muchos de ellos con expresiones verdaderamente satánicas.

Para nuestra reflexión

Ante todos estos elementos que componen hoy la fiesta del “Halloween” nos preguntamos:

¿Es que, en aras de la diversión podemos aceptar que los niños al visitar las casas de los vecinos, les EXIJAN dulces a cambio de no hacerles un daño (rayar las paredes, romper huevos en las puertas, etc.)?

¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para “divertirse” ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral y ni que decir de la fe y los valores del evangelio (paz , justicia, amor, lealtad, bondad, etc.)?

¿Cómo podríamos justificar como padres de una familia cristiana que nuestros hijos, en el día de Halloween, hagan daño a las propiedades ajenas? ¿No seríamos totalmente incongruentes con la educación que hemos venido proponiendo en la cual se debe respetar a los demás y que las travesuras o maldades no son buenas? ¿No sería esto aceptar que una vez al año se puede hacer lo prohibido?

Con los disfraces y la identificación que tienen estos con Hollywood, ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el demonio son sólo fantasías, parte de un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan?

¿Que experiencia religiosa o moral, queda después de la fiesta del Halloween? ¿No es esta otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristiana se vean debilitadas?

Si aceptamos todas estas ideas, y las relativizamos, en “aras de la diversión de los niños”, ¿cómo podremos corregir y hacerle ver a nuestros hijos el mal que se esconde detrás del “juego” de la “Ouija” que pone en grave peligro su vida espiritual? ¿O que diremos al joven que durante toda su infancia “jugó” al Halloween, cuando este visita a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las cartas, todos ellos contrarios a la fe y a la vida cristiana?

Es que nosotros como cristianos, mensajeros de la paz, del amor, de la justicia, portadores de la luz para el mundo, ¿podemos identificarnos con esta fiesta en donde todos sus elementos, hoy por hoy, hablan de temor, injusticia, miedo, y oscuridad?

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a nuestra fe y a los valores del Evangelio, tendríamos que concluir que la ACTUAL fiesta del “Halloween” no sólo no tiene nada que ver con la celebración que le dio origen, sino que incluso es nociva y contraria a la fe y la vida cristiana.

Ante esta realidad que inunda nuestro medio y que es promovida sin medida por el consumismo en el que estamos envueltos nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer? ¿Taparnos los ojos para no ver la realidad? ¿Buscar buenas excusas para justificar su presencia y no darle mayor importancia, que al cabo que es un juego mientras que ésta se sigue esparciendo por el mundo como un reguero de pólvora? ¿Prohibirles a nuestros hijos que no participen en ella mientras que muchos de sus vecinitos y amigos ese día estarán en la calle y ellos no? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y el por qué de nuestra negativa a la vivencia de la fiesta?

Creo que la respuesta no es sencilla, sin embargo Jesús nos dijo: “Sean mansos como la paloma y astutos como la serpiente”. Por ello quisiera proponerte una experiencia que realizamos en mi parroquia y que nos dio muy buen resultado para devolverle el sentido original a la fiesta del “All Hallow’s eve”.

Lo primero que hicimos es organizar una catequesis con los niños en los días anteriores a la fiesta, haciéndoles ver la importancia de celebrar a nuestros santos, como vencedores de la fe, como verdaderos “héroes” del cristianismo. Cómo para ellos no fue fácil el ser buenos cristianos, pero que con la gracias de Dios es posible. Por ello nosotros los celebramos el día 1º de Noviembre.

Les hicimos ver lo negativo que hay en la fiesta del Halloween de la manera en que se festeja actualmente. Les dijimos que así no era al principio. Que muchos elementos contrarios a nuestra fe y a nuestros valores cristianos se habían mezclado en ella. Les hicimos ver que Dios quiere que seamos buenos y que no nos identifiquemos ni con las brujas ni con los monstruos, pues nosotros somos sus hijos. Les leímos a los niños algunos de los pasajes en los cuales Jesús expulsa a los demonios para hacerles ver que esto es malo y contrario a nuestra fe.

Para la fiesta del Halloween invitamos a que todos se disfrazaran de algún personaje bíblico o de alguna persona que ellos supieran que había sido buena y que por lo tanto seguramente estaría ya en el cielo (por supuesto que no faltaron trajes de Superman, Batman, etc.). Cada uno de los participantes debía dar una explicación de por que había venido vestido de esta manera.

A cada uno de los niños les dimos una bolsita de dulces los cuales deberían repartir en las casas que se iban a visitar. Les hicimos ver que Jesús nos enseñó a dar, pues el mismo se dio hasta la misma muerte, que nosotros y todos los santos, los hombres buenos tienen más alegría en dar que en recibir. Al llegar a la casa que se habría de visitar, se saludaba a la gente diciéndoles: “Dios te ama” y se les daba un caramelo.

Al final, hubo una gran fiesta con los papás, y con toda la gente que participó en el Halloween. Se dieron premios a los mejores disfraces y a las mejores explicaciones de “por qué” se habían disfrazado de esta manera. La fiesta fue un éxito y todos salimos con una experiencia muy positiva y sobre todo muy cristiana. De esta manera, reintegramos el valor verdadero de la fiesta, celebrando la “Vigilia de Todos los Santos” o “Halloween”.

¿No podrías tú hacer los mismo y juntar a los vecinitos, primos y amiguitos de tus hijos y organizar un verdadero “Halloween” en tu barrio? Alguien tiene que empezar a cambiar nuestra cultura y reintegrarle el carácter cristiano que ha ido perdiendo. En estos tiempos de crisis, Jesús nos exige comprometernos con él y con su evangelio. Cada uno tiene que tomar su puesto en la reevangelización de nuestra cultura. No nos podemos quedar cruzados de brazos viendo cómo nuestra familia se hunde poco a poco y de manera casi imperceptible en el relativismo, en el materialismo y el paganismo práctico. No permitamos que la comercialización y las fuerzas contrarias a nuestra fe nos lleven a vivir cosas que, lejos de ayudarnos, ponen en riesgo nuestra felicidad y la de nuestra familia. Recobremos nuestros valores para ser cristianos auténticos, aunque para ello tengamos que ir en contra del mundo y sus ideas. Recordemos que el mismo Jesús oró a su Padre para que lo pudiéramos hacer:

“Padre, yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del Maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad”. Jn 17,14-17

LA VISPERA DE TODOS LOS SANTOS – 31 DE OCTUBRE

En estos días he visto muchos comentarios sobre el Halloween. Yo les propongo una forma nueva de vivir la Víspera de todos los Santos, es decir el 31 de Octubre:

1.- Ve a Misa, aprovecha para confesarte. El 1 de Noviembre es domingo y puede ser una excelente inicio de mes.

2.- Dedícale una hora a Jesús Eucaristía. Reza por tu familia, reza por las vocaciones en tu familia y por último pídele a Dios que te ilumine para hacer un apostolado.

3.-Prepárate para recibir a los niños que toquen a tu puerta y ábreles cómo lo haría Jesús.

4.-La preparación consiste en tener dulces en cantidad, porque por eso van, en segundo lugar ten una imagen de la Virgen, ten preparado un altar a ella o a Jesús en la entrada de tu casa.

5.-Imprime estampas de santos con alguna oración, ten suficientes para los niños y sus acompañantes. Puedes encontrar muchas imágenes de santos en la siguiente dirección en Internet:

http://rincondelaoracion.blogspot.mx/search/label/Estampas

6.- Ya que este preparado cuando toquen el timbre, invoca al Espíritu Santo con la siguiente oración: Espíritu Santo, inspirarme lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, cómo debo obrar para procurar el bien de los hombres, el cumplimiento de mi misión y el triunfo del reino de Cristo, Amén.

7.- Abre la puerta con una sonrisa en tu cara y en tu corazón.

8.- Diles la alegría que significa que hayan tocado tu puerta y que con gusto les darás algunos dulces, pero que se los tienen que ganar.

9.- Invítalos a rezar un Padre Nuestro, una Ave María y Gloria.

10.- Reparte a cada uno una estampa de un Santo.

11.-Deles un dulce y despídalos con mucha alegría.
Espero que tengan una fabulosa víspera de todos los santos. Si te gusta la iniciativa compártela con todos tus contactos.
No solo nos dediquemos a decir lo que está mal… sino propongamos algo nuevo para evitarlo.

Autor: Ernesto María Caro, Sac. Y Tere Fernández

Bibliografía

Righetti M., Storia Liturgica II, Milano 1946.

Houlier J., St. Odilon et la Fête des Morts, Revue Grégorien 28(1949).

Radó P., Enchiridion Liturgicum 2, Rome 1961.

Coglan, Ronan, “A Dictionary of Irish Myth and Legend”, Dublin,1979

Cosman, Madeleine Pelner, “Medieval Holidays and Festivals”, New York: Charles Scribner’s Sons, 1980

Dineen, Rev. Patrick S.,M.A, “An Irish English Dictionary”, Dublin: The Irish texts Society, 1927

MacCana, Proinsias, “Celtic Mythology”, London: The Hamlyn Publishing Group Limited, 1970

MacNeill, Maire’, “The Festival of Lughnasa”, Dublin: Comhairle Bhealoideas Eireann,1982

Powell, T.G., E., “The Celts”, New York: Thanes & Hudson,1980

Catherine Chambers, All Saints, All Souls, and Halloween (World of Holidays), Raintree, 1997

Jack Santino, Halloween and Other Festivals of Death and Life, Univ. Of Tenessee 1994

New Catholic Encyclopedia, Voz: all saints, Feast /All Souls’ day.

Melton, Gordon. 1993 Encyclopedia of American Religions; Voz: “Church of Satan”

http://www.neopagan.net/Halloween.HTML http://www.dcls.org/holidays/halloween/ http://morrigan.alabanza.com/imbas/samhain.htm
(Con abundante bibliografía) http://www.neopagan.net/Halloween.HTML
Isaac Bonewits, “The Real Origins of Halloween, V. http://www.geocities.com/Athens/Delphi/6696/rowan.htm
Rowan Moonstone, “The Origins of Halloween”.

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Normas de etiqueta en las redes sociales-

Posted by on Oct 25, 2015 in Religión y Familia

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La educación y la Tecnología

Normas de etiqueta en las redes sociales
Netiqueta de PantallasAmigas para una mejor convivencia en las redes sociales.

Netiqueta es un compendio de indicaciones para guardar las buenas formas en Internet

Por: Jorge Flores Fernández, Fundador y Director de PantallasAmigas | Fuente: Catholic.net

Netiqueta quiere decir “normas de etiqueta en la Red” o, de otra manera, compendio de indicaciones para guardar las buenas formas en Internet. Se trata de un conjunto de sugerencias que nace por convenio entre las personas que comparten un espacio común, una aplicación, un servicio determinado en Internet. No tienen validez legal y son complementarias a las normas generales de uso, las reglas del servicio, que pueda tener cada website o servicio online. Si no se respetan, se pueden causar molestias y la persona responsable puede ser ignorada e incluso repudiada por el resto de la comunidad de usuarios.

Son pautas que facilitan la comunicación y la convivencia digital. Cuando el conjunto de personas que comparten un lugar en la Red las respetan, el ambiente es mucho más agradable, satisfactorio e interesante. Es por ello que han surgido de manera espontánea desde el inicio de la comunicación online. Las hay generales para Internet o específicas para las redes sociales, los chats, los foros, los blogs… Son convenios que cambian con el paso del tiempo debido a la evolución de la Red y sus aplicaciones y, por supuesto, al cambio en las características e intereses del conjunto de usuarios que las comparten.

La Netiqueta Joven para Redes Sociales ofrece pautas para la convivencia online y sirve de referente para el ejercicio de la ciudadanía digital. No se trata de una lista de consejos de seguridad para evitar riesgos propios o ajenos. Sin embargo, las buenas formas, la cortesía y el respeto por los demás implican también no perjudicar su seguridad ni privacidad. Al mismo tiempo, es preciso ayudar a los demás a que sean buenos convecinos online y no nos causen molestias, ni siquiera de manera involuntaria.

La Netiqueta Joven para Redes Sociales está pensada por y para los adolescentes y jóvenes que disfrutan de su vida online en redes sociales como Twitter, Facebook, Instagram, YouTube… Tiene como finalidad mejorar su experiencia online en estos nuevos entornos de socialización intensiva. Contribuye a mejorar la ciberconvivencia y a evitar conflictos, potencia el sentimiento de pertenencia a la comunidad y de corresponsabilidad, y deviene, en definitiva, en el ejercicio y construcción de la ciudadanía digital activa como garante imprescindible de los derechos y deberes individuales y colectivos.

Cuenta con 16 enunciados articulados en tres fines principales:

Guardar consideración y respeto por las demás personas.
Preservar la privacidad ajena.
Contribuir al buen ambiente de la Red.

Netiqueta de PantallasAmigas:

Muestra consideración y respeto hacia los demás:

1) Pide permiso antes de etiquetar fotografías subidas por otras personas.

Puede ser que a pesar de estar publicadas online no sea conveniente estar etiquetado para alguien.

2) Utiliza las etiquetas de manera positiva, nunca para insultar, humillar o dañar a otras personas.

Ayuda a crear el ambiente agradable y de confianza que a todos nos gusta compartir.

3) Mide bien las críticas que publicas. Expresar tu opinión o una burla sobre otras personas puede llegar a vulnerar sus derechos e ir contra la Ley.

La libertad de expresión termina donde comienzan los derechos de los demás. La injuria, la calumnia y otras acciones contra el honor o la intimidad son delitos.

4) No hay problema en ignorar solicitudes de amistad, invitaciones a eventos, grupos, etc.

Si lo hacen contigo, no insistas ni pidas explicaciones.

5) Evita la denuncia injusta como SPAM para no perjudicar a quienes hicieron comentarios correctos.

La información abundante, interesante y veraz es un tesoro.

6) Usa las opciones de denuncia cuando esté justificada la ocasión.

Realizar acusaciones a la ligera o de manera injusta genera desconfianza y enfado.

Cuida la privacidad de las demás personas:

7) Pregúntate qué información de otras personas expones y asegúrate de que no les importa.

En ocasiones contamos aspectos de nuestra vida con otras personas o de la vida de los demás sin tener en cuenta cómo les puede afectar que eso se sepa. Respeta la privacidad de los demás como te gustaría que respetasen la tuya.

8) Para etiquetar a otras personas debes hacerlo sin engaño y asegurarte de que no les molesta que lo hagas.

Cuando etiquetas a alguien estás aportando mucha información que además, en muchos casos, se propaga de forma inesperada e incómoda.

9) No puedes publicar fotos o vídeos en las que salgan otras personas sin tener su permiso, como regla general.

La imagen (fotografía, vídeo…) de cada cual es un dato personal y el derecho a decidir cómo se utiliza le pertenece a esa persona en exclusiva.

10) Antes de publicar una información que te han remitido de manera privada, pregunta si lo puedes hacer.

En las redes sociales, la información circula con demasiada velocidad de un lado a otro y lo que es privado se puede convertir en un secreto a voces.

Contribuye al buen ambiente de la Red:

11) Facilita a los demás el respeto de tu privacidad e intimidad. Comunica a tus contactos, en especial a los nuevos, cómo quieres manejarlas.

Deja claro tu criterio para que lo puedan respetar diciéndoles qué cosas no admites como, por ejemplo, que reutilicen fotos que puedan ver en tus álbumes privados, que te etiqueten sin permiso o que expongan datos acerca de ti en páginas a la vista de otros.

12) Recuerda que escribir todo en mayúsculas puede interpretarse como un grito.

Se trata de un acuerdo, de una norma no escrita que muchas personas utilizan. Tenerla en cuenta no supone esfuerzo y ayuda a entenderse bien en cualquier circunstancia.

13) Usa los recursos a tu alcance (dibujos, símbolos, emojis, emoticonos…) para expresarte mejor y evitar malentendidos.

El estado de ánimo, las diferencias culturales o sociales, las experiencias previas… pueden dificultar la comunicación entre dos personas, más aún si ni están cara a cara. Comprender y utilizar símbolos de apoyo te ayudará a esquivar problemas por malas interpretaciones.

14) Ante algo que te molesta, trata de reaccionar de manera calmada y no violenta.

Nunca actúes de manera inmediata ni agresiva. A veces las cosas no son como parecen. Puede que simplemente busquen la provocación o el engaño y si se reacciona mal habrán conseguido su objetivo. Puede tratarse también de errores o acciones no intencionadas.

15) Dirígete a los demás con respeto, sobre todo a la vista de terceros.

Si alguien comete algún error, imprudencia o te molesta, sé amable al hacérselo ver y, si es posible, hazlo en privado.

16) Lee y respeta las normas de uso de la Red Social.

No todas las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, YouTube…) tienen las mismas reglas. Sin embargo, siempre son las reglas de juego de obligado cumplimiento para todos.

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Enseñar a vivir en cristiano a la nueva generación tecnológica

Posted by on Oct 25, 2015 in Religión y Familia

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Enseñar a vivir en cristiano a la nueva generación tecnológica
Educación y tecnología

Sería poco eficaz prohibir simplemente el uso de las tecnologías digitales –la privación no siempre es vía de educación–, por el contrario, resulta mejor aprender a aprovecharlas, sacándoles partido, siguiendo el consejo del Santo Padre Francisco, que dice que comunicar bien puede ayudarnos a «conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos»

Por: Juan Carlos Vásconez (@jucavas ) | Fuente: Catholic.net

INTRODUCCIÓN

Ya no concebimos la vida sin tecnología. Ir por la calle hablando por teléfono, hacer gestiones a distancia, recorrer virtualmente el lugar al que iremos de vacaciones… son pequeñas acciones que poco a poco hemos ido incorporando a nuestra rutina diaria. Los niños y adolescentes no han vivido estos cambios, sino que desde siempre han sido parte de su vida.

Enseñar a vivir cristianamente a las nuevas generaciones es una tarea apasionante y no tan sencilla como parece a primera vista. Consiste en facilitar que los chicos formen criterios verdaderos y firmes, que les ayuden a sortear los engaños y seducciones del consumismo y del libertinaje; es procurar que adquieran hábitos sanos en todos los aspectos de la vida.

Educar cristianamente no es domesticar, sino ayudar a buscar y vivir la verdad y el bien, el amor y la belleza integral: la excelencia. Por lo tanto, sería poco eficaz prohibir simplemente el uso de las tecnologías digitales –la privación no siempre es vía de educación–, por el contrario, resulta mejor aprender a aprovecharlas, sacándoles partido, siguiendo el consejo del Santo Padre Francisco, que dice que comunicar bien puede ayudarnos a «conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos»[1].

El camino adecuado será acompañar a los más jóvenes para que adquieran una conciencia recta, y prepararles para el día a día. Aunque se trate de explicar las razones de todo, a veces habrá pautas, reglas o sugerencias cuyo sentido o utilidad no se entiendan de forma inmediata sino que será necesario el paso del tiempo para deducir los porqués; es la hora de fiarse de los mayores, solo con confianza en sus padres y educadores los chicos aprenderán a desenvolverse con naturalidad y sentido cristiano en todos los ambientes: un chico bien educado off line también se comportará bien en la red.

La labor de educar busca la formación en virtudes, a la vez que siembra criterios de fondo. Sólo de ese modo los chicos podrán llevar una vida buena, ordenando y moderando sus impulsos, controlando sus actos, superando con alegría los obstáculos para buscar y hacer el bien. Es muy conveniente que los padres den ejemplo de cómo integrar los dispositivos a la vida familiar.

La educación no se improvisa, exige tiempo, dedicación y algo de organización. Es mejor diseñarla con paciencia y, como cada persona es diferente, vale la pena pensar cómo llegar a cada chico: qué cosas convienen y qué cosas se pueden evitar, uno de los ámbitos sobre el que se debe reflexionar es, justamente, el uso de la tecnología. Si es en el hogar, aunque la vorágine de las actividades diarias es absorbente y el tiempo en la semana para charlar es poco, será conveniente buscar momentos en que marido y mujer estén solos para hablar sobre cómo ayudar a cada hijo. Si es en la escuela o colegio compensará que el profesor o tutor destine unos momentos para pensar que reglas de uso son las más oportunas.

Resulta capital la educación en las virtudes humanas, sobre la base de una antropología cristiana, de modo que cada persona adquiera la capacidad y los recursos morales necesarios para utilizar las tecnologías digitales de un modo adecuado a su edad y circunstancias. Esto se logra ayudándoles a luchar en cosas concretas a vencerse en pequeñas batallas, a cumplir un horario, a respetar el silencio de los demás, a tener horas previstas para usar los videojuegos o conectarse a la red.

Tendrán más éxito los consejos que se plantean en este documento si en el ambiente en donde se desenvuelven los chicos se comparten los mismos valores; por lo tanto, resulta fundamental conocer a los padres de los amigos de los hijos e intercambiar criterios de manera que todos luchen por ser virtuosos y tengan pautas claras de cómo hacerlo.

LA TEMPLANZA
Los niños suelen ser impacientes y no les es fácil esperar, tienden hacer lo que les gusta en cualquier momento. Si les ayudamos a controlar esos impulsos, viviendo algunas reglas de comportamiento, conseguiremos que poco a poco vayan siendo templados, tal vez sea una tarea ardua, pero la adquisición de virtudes será uno de los mejores legados que podemos dejarles.

Si bien es necesario que los padres y educadores sean modelo de comportamiento, es también preciso convencerse de que no basta el buen ejemplo para educar. Hay que saber explicar, saber fomentar situaciones en las que puedan ejercer la virtud y, llegado el caso, saber oponerse a los caprichos que el ambiente y los apetitos del niño –ciertamente naturales, pero mediados ya por una incipiente concupiscencia– reclaman.

Ganaremos mucho para el futuro si logramos habituarles a que desde pequeños no utilicen dispositivos electrónicos en la habitación. Esta medida puede ayudar a disminuir los problemas de seguridad y evitar contenidos perniciosos, pero sobre todo es importante que no se usen por la noche ya que son un obstáculo para conciliar el sueño. Hay que conseguir que la televisión, computadoras, teléfonos inteligentes, tabletas, sistemas de videojuegos, etc., no se encuentren por las noches en la habitación. Si para un niño o adolescente quedarse dormido con la televisión es bastante malo, los teléfonos inteligentes y las tabletas representan una mayor amenaza para la calidad de su sueño. Un consejo sencillo pero muy eficaz es que los dispositivos se carguen fuera del dormitorio, en otro sitio de la casa; así se acostumbran a cuidar el tiempo nocturno, no interrumpir el descanso y saber desconectarse una parte del día.

Etiqueta digital
Una forma concreta de ayudarles a crecer en dominio de sí es que se acostumbren a vivir unas reglas de buena educación, de buenos modales, entre los cuales también estarán los que tienen que ver con el mundo digital.

Las reglas de cortesía y buena educación son el pasaporte sin el cual no se puede viajar por la vida. Además, les ayudará a forjar hábitos que serán decisivos en su vida. Sin agobiarles ni presionarles, debemos tratar de enseñarles esas numerosas y pequeñas costumbres que les resultarán muy útiles el día de mañana en su vida personal y en sus relaciones sociales.

Es oportuno explicar con paciencia el valor que comporta no dejarse llevar por lo inmediato. El atolondramiento puede conducir, por ejemplo, a faltas de cortesía y de urbanidad con el prójimo. Puede ser oportuno tener otras reglas de “etiqueta digital”, como: no atender el teléfono cuando se está conversando con alguien más, especialmente si es una persona mayor; poner en off los dispositivos electrónicos durante las comidas; respetar el turno para utilizar la consola o el ordenador de casa, etc.

Será también formativo explicar por qué no conviene responder con la “cabeza caliente”, en especial en medios que llegan a mucha gente: redes sociales, grupos de WhatsApp, etc. En esos ámbitos no es bueno hacer muchas declaraciones, ni comunicar decisiones que se forman cuando uno está ofendido o molesto, porque en esas situaciones la pasión arrastra a decir o escribir cosas que poco tiempo después uno puede acabar lamentando.

Si los padres están atentos y se dan cuenta de que un hijo se ha dejado llevar por la ira o la precipitación, será una buena ocasión para tener una conversación más profunda, enseñándole a templar su carácter, animándole a actuar con serenidad, y a no reaccionar bajo la influencia de las pasiones momentáneas.

Normas propias de la casa
Se ha probado la eficacia de dar algunas normas, que si bien no son reglas de buena conducta, favorecen el entorno familiar y la unidad de todos. Por ejemplo, una buena forma de hacer familia es cuidar las comidas, en especial cuando coinciden todos los de la casa. Para fomentar el intercambio de ideas y la unión entre todos sirve hacer un compromiso sencillo para que durante las comidas se evite el uso de aparatos electrónicos (TV, Smartphone, Tablets, iPads, etc.), así será más fácil construir diálogo y se compartan los valores. Esto requiere que todos pongan de parte, en especial los padres que con su ejemplo moverán a los chicos a vivir los “buenos modales digitales”.

Otro lugar que también podría evitar el uso de teléfonos y tablets son los baños. Durante la adolescencia es más probable que las ideas inconvenientes vengan a la cabeza en los lugares menos oportunos. Cuántos problemas de sexting, uso de pornografía y sobre todo de pérdida de tiempo podrían ahorrar a sus hijos adolescentes los padres que enseñan a no llevarse los dispositivos electrónicos al baño: teléfonos, tabletas, etc. Una regla de sentido común que puede ayudar en casa.

«El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado»[2]. Una tarea siempre actual será la de fomentar el trato personal. Para transmitir aquellos contenidos más significativos, lo normal deberá ser decirlo “a la cara”. Las cosas importantes no se pueden resolver o decidir por mensajitos o virtualmente. Podría resultar muy útil establecer este tipo de normas propias de la casa: para pedir disculpas después de un mal comportamiento, o para consultar sobre un plan de envergadura conviene recurrir a la conversación en el mundo físico.

AYUDAR A CENTRARSE
Se escucha con frecuencia que estas tecnologías favorecen la superficialidad. Sin embargo, lo que no llega a decirse es que el problema radica en la dispersión de la atención que se produce cuando se realiza de forma simultánea tres o cuatro tareas: algunos chicos mientras pretenden leer un libro, no solo escuchan música, sino que a la vez revisan las actualizaciones de sus redes sociales, y están atentos a las notificaciones que les han llegado al smartphone. Se desdibuja la línea entre una actividad y otra. Si bien es cierto que algunas actividades pueden hacerse a la vez, también es claro que hay otras que requieren una mayor concentración, como es el caso del estudio. Normalmente el cerebro no tiene capacidad de estar en varias cosas con la misma intensidad. Será muy útil buscar formas que les ayuden a centrar su atención; además, será uno de los mejores consejos para que el día de mañana se conviertan en buenos profesionales.

Ahora -tal vez más que en otras épocas- es importante buscar formas de desarrollar el hábito de la lectura (desde la página uno hasta la última), también apoyar el esfuerzo en las materias que requieran constancia y profundidad. Potenciar más los juegos constructivos, en los que hay que ir fabricando con paciencia un sistema, que los destructivos. Animar al desarrollo de facetas artísticas o de habilidades manuales.

En esta tarea sirve presentar las razones de fondo. Ante una pregunta como ¿por qué no puedo ver ahora un vídeo de tan sólo tres minutos? cabrá explicar –por ejemplo– que no es solo una cuestión de tiempo, sino que hay que evitar acostumbrarse a seguir todos los estímulos que aparecen a nuestro alrededor, y que nos distraen de la actividad que se está realizando en ese momento: haz lo que debes y está en lo que haces[3].

Silencio para escuchar
Como recuerda el Papa Francisco, «tenemos que recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar»[4]. Hay que estar prevenidos contra la disipación. Vale la pena evitar que la atención se disperse excesivamente, para facilitar que los hijos se concentren en el estudio, o para conseguir que recen con gusto. Lo contrario hace todo cuesta arriba, pues así dejas que se abreven tus sentidos y potencias en cualquier charca. -Así andas tú luego: sin fijeza, esparcida la atención, dormida la voluntad y despierta la concupiscencia[5].

Si los hijos tienen la confianza de preguntar a los padres las dudas que les surgen, se evitará que resuelvan todos sus interrogantes sólo y siempre en internet. Muchos padres de familia se preocupan por las facilidades que ofrece la red para acceder a pornografía o a información potencialmente dañina, como mensajes que fomentan el odio o informaciones sobre cómo fabricar armas, etc. Incluso, a veces, se llega a esos contenidos sin que uno los haya buscado.

Se requieren unos pocos clics para que un niño inquieto encuentre un océano de material violento y lleno de odio, de sensualidad y demás. En ocasiones, esta información se encuentra en sitios web que parecen inofensivos. En este campo es importante enseñar a utilizar la red con un objetivo claro, no sólo por pasar el tiempo, y si sin quererlo aparecen contenidos inconvenientes, cortar sin concesiones, poniendo en práctica el consejo de san Josemaría: «Déjame que te lo repita: ten la valentía de huir; y la reciedumbre de no manosear tu debilidad, pensando hasta dónde podrías llegar»[6].

Dispositivos en las escuelas
La forma de aprender ha cambiado radicalmente en los últimos años con las nuevas tecnologías, de todas formas, no hay un claro consenso entre los expertos sobre la edad más conveniente para iniciar el uso de dispositivos digitales en las clases. Lo que la mayor parte afirma es que se trata de un proceso donde los padres y educadores tienen un rol primordial.

Cada institución educativa debe definir reglas claras de uso, establecer normas de conducta, que serán fundamentales para que el niño aprenda a vivir en sociedad y sepa lo que se espera de él. Son especialmente delicadas las normas con respecto a las fotografías. Será conveniente que los chicos sepan desde el principio que no se deben publicar fotografías con personas que no han consentido explícitamente aparecer.

Un reto que interesante será enseñar a los chicos de 9 a 13 años a desembarcar en el mundo digital. Al principio, será más conveniente que lo que hacen sea visible para todos, para poderles ayudar y dar criterio, ya que a esas edades no es oportuno que haya sensación de “mi mundo”. La inclusión de sistemas en los que el niño es consciente de que lo que hace es público para sus padres y maestros, ayuda bastante en el desarrollo del autocontrol.

Un punto delicado será definir si permitir el uso de aparatos durante los tiempos de ocio dentro de la escuela. La prohibición generalizada nunca será completamente real, los chicos buscan formas para seguir utilizándolo, mientras que la segmentación de permisos por edades puede ser una solución más razonable, permitir su uso a los mayores pero con reglas claras: pierden esa posibilidad si hacen mal uso de su dispositivo.

Para evitar otros problemas más complicados como el acoso, tanto directamente como a través de Internet, se deberá recurrir a la educación en valores cristianos. Una persona respetuosa con sus compañeros y compañeras lo va a ser con o sin Internet y con o sin teléfono móvil.

Partimos de que se debe usar la tecnología como medio, nunca como un fin, como lo fueron la imprenta o la máquina de escribir. Para lo cual es necesario animar a los profesores a actualizar sus competencias didácticas, también a la luz de las nuevas tecnologías, porque «ser profesor no es solo un trabajo: es una relación en la que cada maestro debe sentirse enteramente implicado como persona, para dar sentido a la tarea educativa hacia los propios alumnos»[7].

NO DEJARSE LLEVAR
Muchos de los avances tecnológicos actuales, cuando no son rectamente utilizados, tienen la potencialidad de acrecentar el individualismo, de centrarlo todo en mejorar la apariencia manifestándose una mentalidad superficial. «Los jóvenes son particularmente sensibles al vacío de significado y de valores que a menudo les rodea. Y lamentablemente pagan las consecuencias»[8].

Una manifestación de vanidad es la obsesión por incrementar a cualquier precio la cantidad de contactos (friends/followers) acumulados en la esfera digital. En las redes sociales suelen lograr más seguidores quienes publican con constancia material interesante, divertido, o íntimo. «El significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas. La popularidad, a su vez, depende a menudo más de la fama o de estrategias persuasivas que de la lógica de la argumentación»[9].

Una posible tentación es publicar cosas más íntimas, que llaman más la atención o despiertan la curiosidad en los demás. Los jóvenes sabrán mantenerse alejados de estos extremos si ponen la lucha –siempre positiva– en metas altas, a través de victorias concretas en pequeños actos de virtud y vencimiento.

Una fluida comunicación familiar ayudará a comprender las cuestiones de fondo, y a crear un ambiente de confianza en el que se puedan resolver las dudas y expresar las incertidumbres. San Josemaría solía aconsejar hablar noblemente con los hijos, mirarlos crecer con cariño, soltándoles la cuerda poco a poco, porque necesitan su libertad y su personalidad.

La mejor forma de dar consejo es enseñar a pensar. En el plano práctico enseñar a pensar significa enseñar a plantearse los problemas y a encontrar las soluciones moralmente buenas, ir ayudando a una persona a ser progresivamente capaz de decidir bien, de identificar por su cuenta y poner por obra respuestas moralmente adecuadas a las situaciones en las que se encuentra[10].

La Sociabilidad
El hombre es un ser social por naturaleza: comunicarnos y estar en contacto con otras personas forma parte de nuestro desarrollo personal. Cada uno se mueve en diversos círculos sociales: familia, amigos, conocidos. La adolescencia es la etapa en la que estas relaciones van tomando forma y, sobretodo, fondo. La necesidad de relacionarse socialmente va muy unida al sentido de pertenencia a un grupo. Las tecnologías ofrecen recursos a los jóvenes para dar cohesión al grupo de amigos; de hecho, es común que entre ellos formen grupos virtuales y compartan contenidos de acceso restringido.

En algunos estudios sobre adolescentes se señala que el impulso de ser aceptados por el grupo es casi tan fuerte como el impulso a la conservar la vida. Hay que ayudarles a poner medida en lo que hacen, a veces este sentido de pertenencia puede llevarles a estar demasiado pendientes de las actualizaciones en los estados de sus amigos y de las nuevas interacciones. Puede suceder también que en reuniones sociales, o fiestas, estén más centrados en las fotos que toman y de la inmediatez con que las suben a la red, que de disfrutar con las otras personas presentes en la reunión; «puede hacer daño al alma estar demasiado apegado al ordenador. Quita libertad. A veces los hijos están sentados en la mesa, pero usando el teléfono móvil»[11]. Es un reto no dejar pasar esas ocasiones, y de modo amable, educarles en el respeto a los demás, en la nobleza de sentimientos y en la finura de modales.

FORTALEZA Y LIBERTAD
Enseñar a decir que no, equivale a enseñar a decir un gran sí, mostrando la belleza de las virtudes, vía hacia una vida feliz. Por eso, es de gran ayuda explicar el valor de oponerse razonablemente, y de saber decir que no –si hay que decir que no–, con claridad y firmeza. Decir que no, será manifestación concreta del dominio propio, sin perder la elegancia y la mesura, ni olvidar los buenos modales.

También es importante respetar la intimidad según la edad. Es normal que un padre sepa dónde está su hijo a los 14 años, por lo tanto también saber dónde estar navegando, o qué comportamientos tiene en el mundo digital.

Los hijos deben encontrar en sus padres a los más decididos partidarios de su libertad personal. Libertad con responsabilidad, aunque dependiendo de la edad es importante respetar la intimidad de sus dispositivos electrónicos. Cuando son más pequeños no compensa que tengan dispositivos propios, se puede permitir el uso, pero resulta más pertinente que la propiedad sea de los mayores[12], de esta forma los aparatos tienen clave compartida y varias personas los pueden utilizar. Así los chicos saben que deben ser transparentes, y que en cualquier momento alguien más de la familia entrará a sus aparatos, aunque en forma esporádica e inesperada, no por “husmear” sino por un sentido de desprendimiento y de vida comunitaria familiar.

Cuando crecen será conveniente que vayan de forma gradual, que tengan dispositivos según las necesidades. Al principio no compensará que tengan conexión directa a internet (4G), sería como entregar una motocicleta con un motor muy potente antes de aprender a conducir. ¿Y cuándo seguir abriendo posibilidades? Buscar parámetros que indiquen que está más preparado a actuar de forma responsable; por ejemplo, cuando el chico es más ordenado en su habitación, cumple con sus encargos y cuida sus cosas.

En definitiva no podemos olvidar que el secreto de la felicidad familiar está en lo cotidiano. Como dice el Papa Francisco «es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral»[13].

Juan Carlos Vásconez (@jucavas )

[1] Francisco, Mensaje Para La XLVIII Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales, 23 de enero 2014.

[2] Francisco, Mensaje Para La XLVIII Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales , 23 De Enero 2014

[3] San Josemaría, Camino, N. 815.

[4] Francisco, Mensaje Para La XLVIII Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales, 23 De Enero 2014.

[5] Cfr. San Josemaría, Camino, N. 375.

[6] San Josemaría, Surco, N. 137.

[7] Francisco, Encuentro de hoy con los maestros católicos de Italia, Sábado 14 De Marzo De 2015.

[8] Francisco, Angelus en plaza de San Pedro, domingo 4 de agosto de 2013.

[9] Benedicto XVI, Mensaje Para La XLV Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales, 5 De Junio 2011.

[10] J. Diéguez, fidelidad y formación en las virtudes, algunas cuestiones de teología moral aplicadas a la formación, 2015.

[11] Francisco, Entrevista en el avión en su visita a Sarajevo, 6 de Junio del 2015.

[12] En este sentido, vale la pena animar a los parientes (tíos, abuelos, hermanos mayores) para que no se los regalen por navidades o en la primera comunión.

[13] Francisco, Laudato Sì, n. 103.

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RETIRO: VÍSPERAS DEL AÑO JUBILAR “DE LA MISERICORDIA”

Posted by on Oct 24, 2015 in Religión y Familia

Jesús Misericordia
Venga tu Reino!

RETIRO DE LA MISERICORDIA
Tema es: Una misericordia que salva.
La misión [cada mes se verá una obra de misericordia]: Jesucristo busca el bien al corregir, sin castigar al que peca.
Oración Preparatoria:
el Salmo 137, «Acción de gracias».
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama;
que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
FIN DE ESTE RETIRO: Estamos para comienzar el Año de la misericordia queremos tener como fin de este retiro, experimentar La Misericordia de Dios para con nosotros, La Misericordia que salva. Dios está dispuesto a mantener ese pacto de amor con cada uno de nosotros a pesar de nuestras miserias y pecados. Nunca es tarde para su amor. El espera que nunca disminuya mi confianza en El.

PETICION: Señor, esperanza de los afligidos y esperanza de quienes en tí confían, acepta y acoge mis lágrimas, fruto de un amor que ansia ser tuyo, y perdóname mis pecados.

Oh Dios, que muestras tu poder sobre todo en el perdón y en la misericordia, derrama siempre en nosotros tu gracia, para que, caminando al encuentro de tus promesas, alcancemos los bienes que nos tienes reservados. Por Cristo, nuestro Señor.

PREAMBULO:
la Bula de convocación del Jubileo Misericordiae vultus con la que el Papa Francisco ha comunicado los fines del Año Santo. Como ya es sabido, las dos fechas indicativas serán el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, en la que tendrá lugar la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y el 20 de noviembre de 2016, Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, día en el que concluirá el Año Santo.

Misericordia

¿Qué quiere decir «misericordia»?

Hay dos dimensiones fundamentales en el concepto de «misericordia». El primero es el que se expresa en la palabra griega «eleos», es decir la «misericordia» como actitud de compasión hacia la miseria del prójimo, un corazón atento a las necesidades de los demás. Un corazón que se conmueve y se abaja.
Pero, junto a ésta surge otra acepción, ligada a la palabra judía «rahamim», que tiene su raíz en el «regazo materno», es decir, indica el amor materno de Dios.

¿Qué es esta misericordia? San Bernardo la explicaba diciendo que Dios no nos ama porque somos buenos o bellos, sino que lo que nos hace buenos y bellos es su amor, el amor materno de Dios.

En las dos acepciones surge una idea fundamental que llena de esperanza el corazón humano, es decir, Dios está dispuesto a acogerte y a comenzar de nuevo contigo, independientemente de tu historia, de tu pasado, de tu experiencia de alejamiento e infidelidad.

Cómo definiría el Papa la Misericordia, En la Misericordiae Vultus, el papa en el n° 2 nos dice:
Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.

1. JESÚS, ROSTRO DE LA MISERICORDIA DEL PADRE.

En la BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA, en el n° 1 el Papa nos dice.

a. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.

b. La encarnación del Verbo, del Hijo de Dios, es prueba de esta misericordia divina. Vino a perdonar, a reconciliar a los hombres entre sí y con su Creador. Manso y humilde de corazón, brinda alivio y descanso a todos los atribulados (Mt 11, 28). El Apóstol Santiago llama al Señor piadoso y compasivo (Sant 5, 11). En la Epístola a los Hebreos, Cristo es el Pontífice misericordioso (Heb 2, 17); y esta actitud divina hacia el hombre es siempre el motivo de la acción salvadora de Dios (Tit 2, 11; 1 Pdr 1, 3), que no se cansa de perdonar y de alentar a los hombres hacia su Patria definitiva, superando las flaquezas, el dolor y las deficiencias de esta vida. «Revelada en Cristo la verdad acerca de Dios como Padre de la misericordia, nos permite “verlo” especialmente cercano al hombre, sobre todo cuando sufre, cuando está amenazado en el núcleo mismo de su existencia y de su dignidad» (JUAN PABLO II, ENC. DIVES IN MISERICORDIA, 30-XI-1980, 2). Por eso, la súplica constante de los leprosos, ciegos, cojos… a Jesús es: ten misericordia (MT 9, 27; 14, 20; 15, 22; 20, 30; MC 10, 47; LC 17, 13).

c. La bondad de Jesús con los hombres, con todos nosotros, supera las medidas humanas. «Aquel hombre que cayó en manos de los ladrones, que lo desnudaron, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto, Él lo reconfortó, vendándole las heridas, derramando en ellas su aceite y vino, haciéndole montar sobre su propia cabalgadura y acomodándolo en el mesón para que tuvieran cuidado de él, dando para ello una cantidad de dinero y prometiendo al mesonero que, a la vuelta, le pagaría lo que gastase de más» (SAN MÁXIMO DE TURÍN, CARTA 11). Estos cuidados los ha tenido con cada hombre en particular. Nos ha recogido malheridos muchas veces, nos ha puesto bálsamo en las heridas, las ha vendado… y no una, sino incontables veces. En su misericordia está nuestra salvación; como los enfermos, los ciegos y los lisiados, también debemos acudir nosotros delante del Sagrario y decirle: Jesús, ten misericordia de mí… De modo particular, el Señor ejerce su misericordia a través del sacramento del Perdón. Allí nos limpia los pecados, nos acoge, nos cura, lava nuestras heridas, nos alivia… Es más, en este sacramento nos sana plenamente y recibimos nueva vida.

Qué fácil es contemplar así la misericordia de Dios en Jesús, una misericordia que realmente es eterna, que no se agota, que no se limita, que no se cansa, que no pierda la paciencia.

En el N° 8 de la Misericordiae Vultus, el Papa nos dice: 8. 
Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. « Dios es amor » (1 Jn 4,8.16), afirma por la primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión.

e. Papa en Holguin, Cuba 2015
El amor de Jesús ”nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma…. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida”.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor dijo a Mateo: ”Sígueme”. Y Mateo se levantó y lo siguió. ”Después de la mirada -notó el Pontífice- la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a los otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que ”se vive”, se usa, se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto”.
d. Los defectos de Jesús. Ejercicios Espirituales de Mons. Van Thuam en el 2000 al Papa Juan Pablo II y a la curia
Un día encontré un modo especial de explicarme. Pido vuestra comprensión e indulgencia si repito aquí delante de la Curia, una confesión que puede sonar a herejía:Lo he abandonado todo para seguir a Jesús porque amo los defectos de Jesús”.

Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria.
En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino” (Lc 23, 42). Si hubiera sido yo, le habría contestado: “No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser expiados, al menos con 20 años de purgatorio”. Sin embargo Jesús le responde: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23, 43). El olvida todos los pecados de aquel hombre.

Algo análogo sucede con la pecadora que derramó perfume en sus pies: Jesús no le pregunta nada sobre su pasado escandaloso, sino que dice simplemente: “Quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor” (Lc 7, 47).
La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros” (Lc 15, 18-19). Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: “Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado” (Lc 15, 22-24).
Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.

Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas.
Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 4-7).
Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto? Pero su misericordia se extiende de generación en generación…

Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo. ¡Contemplemos sus acciones llenas de compasión cuando se sienta junto al pozo de Jacob y dialoga con la samaritana o bien cuando quiere detenerse en casa de Zaqueo! ¡Qué sencillez sin cálculo, qué amor por los pecadores!

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica
Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido”. (cf. Lc 15, 8-9)
¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos…
Aquí podemos decir de verdad, con las palabras de Pascal, que “el corazón tiene sus razones, que la razón no conoce”.
Jesús, como conclusión de aquella parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: “Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta” (Lc 15, 10)

Cuarto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía.
Recordemos la parábola de los obreros de la viña: “El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco… y los envió a sus viñas”. Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno. (cf. Mt 20, 1-16).

Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, estas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque –explica-: “¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?”
Y nosotros hemos creído en el amor.

Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos?

Porque es Amor (cf. 1 Jn 4, 16). El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.

Jesús actúa siempre por amor. Del hogar de la Trinidad él nos ha traído un amor grande, infinito, divino, un amor que llega –como dicen los Padres- a la locura y pone en crisis nuestras medidas humanas.
Cuando medito sobre este amor mi corazón se llena de felicidad y de paz. Puedo decir que experimento su misericordia, su presencia que busca mi salvación.

Espero que al final de mi vida el Señor me reciba como al más pequeño de los trabajadores de su viña, y yo cantaré su misericordia por toda la eternidad, perennemente admirado de las maravillas que él reserva a sus elegidos. Me alegraré de ver a Jesús con sus “defectos”, que son, gracias a Dios, incorregibles.

Los santos son expertos en este amor sin límites. El Papa San JPII relata en su biografía, “A menudo en mi vida he pedido a sor Faustina Kowalska que me haga comprender la misericordia de Dios. Y cuando visité Paray-le-Monial, me impresionaron las palabras que Jesús dijo a santa Margarita María Alacoque: “Si crees, verás el poder de mi corazón”.
Contemplemos juntos el misterio de este amor misericordioso.

El mensaje de la Misericordia ha estado presente en numerosos momentos del Pontificado de Juan Pablo II. Por ejemplo, en
vida y poco antes de morir, el Papa recomendó la invocación «Jesús, en ti confío»

«Es un sencillo pero profundo acto de confianza y de abandono al amor de Dios –aseguró el Papa–. Constituye un punto de fuerza fundamental para el hombre, pues es capaz de transformar la vida».
«En las inevitables pruebas y dificultades de la existencia, como en los momentos de alegría y entusiasmo, confiarse al Señor infunde paz en el ánimo, induce a reconocer el primado de la iniciativa divina y abre el espíritu a la humildad y a la verdad».

«En el corazón de Cristo encuentra paz quien está angustiado por las penas de la existencia; encuentra alivio quien se ve afligido por el sufrimiento y la enfermedad; siente alegría quien se ve oprimido por la incertidumbre y la angustia, porque el corazón de Cristo es abismo de consuelo y de amor para quien recurre a El con confianza».

II. LA MISERICORDIA DE DIOS ES INFINITA, ETERNA Y UNIVERSAL

San Pablo llama a Dios Padre de las misericordias (2 Cor 1, 1-7), Dios nos deja ver su infinita compasión por los hombres, somos entrañablemente amados por El. Dios insiste constantemente en esta verdad: Dios es infinitamente misericordioso y se compadece de los hombres, de modo particular de aquellos que sufren la miseria más profunda, el pecado. En una gran variedad de términos e imágenes –para que los hombres lo aprendamos bien–, la Sagrada Escritura nos enseña que la misericordia de Dios es eterna, es decir, sin límites en el tiempo (Sal 100); es inmensa, sin limitación de lugar ni espacio; es universal, pues no se reduce a un pueblo o a una raza, y es tan extensa y amplia como lo son las necesidades del hombre.

Papa Benedicto el 24 de abril del 2015 en la imposición del Palio y entrega del anillo. “No es indiferente para Nuestro Señor Jesucristo que muchas personas vaguen por el desierto: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed; el desierto del abandono, de la soledad, del amor quebrantado. Existe también el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre. Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores. Por eso, los tesoros de la tierra ya no están al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción. La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida y la vida en plenitud.

No es el poder lo que redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios. Él mismo es amor, ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios, y no obstante, todos necesitamos de su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado, y no por los crucificadores”.

III. HACER LA EXPERIENCIA DE LA MISERICORDIA PARA TRASMITIRLA, LO QUE HEMOS RECIBIDO GRATIS, DADLO GRATIS.

a. En su bula de convocatoria del Año Santo o Jubilar de la Misericordia, titulada “Misericordiae Vultus” (El rostro de la Misericordia), Francisco vuelve a pescar en la praxis de la vida cristiana y cita en concreto a las Obras de Misericordia, tanto corporales como espirituales (n. 15) y dice sin embudos: “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo –convocado entre el 8 de diciembre próximo y el 20 de noviembre del año 2016—sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo de despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza (…) pues los pobres son “los privilegiados de la misericordia divina”.
El papa narra después la escena del Juicio Final contenida en el Evangelio de Mateo (Mt, 25, 31-46), donde aparece con toda claridad que solo se salvarán los que han sido misericordiosos y se condenarán los que no han obrado la misericordia, separándolos unos a la derecha y otros a la izquierda. Lo que habéis hecho a uno de mis pequeños “a Mí me lo habéis hecho”. Irán, pues al infierno, los que no obraron misericordia con los pobres y enfermos, los necesitados de comprensión y compasión, los que viven solos, los que no tienen que comer ni vestir, los inmigrantes, los muertos.
Son 14 las obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales, dice el Papa como decían los antiguos catecismos. Las corporales son, dice Francisco: “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero (cfr. al inmigrante), asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos”. Y “no olvidemos las espirituales”, dice el papa: “dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas (cfr. asistir a los ancianos y a los enfermos especiales), rogar a Dios por los vivos y los difuntos”.
La misericordia supone haber cumplido previamente con la justicia, y va más allá de lo que exige esta virtud.
«La misericordia es en realidad el núcleo central del mensaje evangélico, es el nombre mismo de Dios, el rostro con el que Él se ha revelado en la antigua Alianza y plenamente en Jesucristo, encarnación del Amor creador y redentor», afirmó Benedicto XVI.

«Este amor de misericordia ilumina también el rostro de la Iglesia, y se manifiesta ya sea a través de los sacramentos, en particular el de la Reconciliación, ya sea con obras de caridad, comunitarias e individuales».

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (MT 5, 7), leemos en el Evangelio. Hay una especial urgencia por parte de Dios para que sus hijos tengan esa actitud con sus hermanos, y nos dice que la misericordia con nosotros guardará proporción con la que nosotros ejercitamos: con la medida con que midiereis seréis medidos (MT 7, 2). Habrá proporción, no igualdad, pues la bondad de Dios supera todas nuestras medidas. A un grano de trigo corresponderá un grano de oro; a nuestro saco de trigo, un saco de oro. Por los cincuenta denarios que perdonamos, los diez mil talentos (una fortuna incalculable) que nosotros debemos a Dios. Pero si nuestro corazón se endurece ante las miserias y flaquezas ajenas, más difícil y estrecha será la puerta para entrar en el Cielo y para encontrar al mismo Dios. «Quien desee alcanzar misericordia en el Cielo debe él practicarla en este mundo. Y por esto, ya que todos deseamos la misericordia, actuemos de manera que ella llegue a ser nuestro abogado en este mundo, para que nos libre después en el futuro. Hay en el Cielo una misericordia, a la cual se llega a través de la misericordia terrena» (SAN CESÁREO DE ARLÉS, SERMÓN 25).

En ocasiones, se pretende oponer la misericordia a la justicia, como si aquella apartara a un lado las exigencias de esta. Se trata de una visión equivocada, pues hace injusta a la misericordia, siendo así que es la plenitud de la justicia. Enseña Santo Tomás (SANTO TOMÁS, SUMA TEOLÓGICA, 1, Q. 21, A. 3, AD 2) que cuando Dios obra con misericordia –y cuando nosotros le imitamos– hace algo que está por encima de la justicia, pero que presupone haber vivido antes plenamente esta virtud. De la misma manera que si uno diera doscientos denarios a un acreedor al que solo debe cien no obra contra la justicia, sino que –además de satisfacer lo que es justo– se porta con liberalidad y misericordia. Esta actitud ante el prójimo es la plenitud de toda justicia. Es más, sin misericordia se termina por llegar a «un sistema de opresión de los más débiles por los más fuertes» o a «una arena de lucha permanente de los unos contra los otros» (JUAN PABLO II, o. c., 14).

Con la justicia sola no es posible la vida familiar, ni la convivencia en las empresas, ni en la variada actividad social. Es obvio que, si no se vive la justicia primero, no se puede ejercitar la misericordia que nos pide el Señor. Pero después de dar a cada uno lo suyo, lo que por justicia le pertenece, la actitud misericordiosa nos lleva mucho más lejos: por ejemplo, a saber perdonar con prontitud los agravios (en ocasiones imaginarios, o producidos por la propia falta de humildad), a ayudar en su tarea a quien ese día tiene un poco más de trabajo o está más cansado, a dar una palabra de aliento a quien tiene una dificultad o se le ve más preocupado o inquieto (puede ser la enfermedad de un familiar, un tropiezo en un examen, un quebranto económico…), prestarnos para realizar esos pequeños servicios que tan necesarios son en toda convivencia y en todo trabajo en común…

Las Palabras del profeta Amós: ”Porque está aquí quien forma los montes y crea el viento, quien descubre al hombre cuál es su pensamiento, quien hace aurora de las tinieblas y avanza por las alturas de la tierra. Señor, Dios de los ejércitos, es su nombre”.

”De vez en cuando advertimos la necesidad de detenernos, de levantar los ojos al cielo, y acordarnos de que no somos los amos del mundo y de la vida. Tenemos que contemplar el cielo, las montañas, el mar; sentir la fuerza del viento, la voz de las grandes aguas … como le gustaba hacer a San Juan Pablo II. Necesitamos sentirnos pequeños – como en realidad somos – en el gran universo que Dios ha creado y sigue creando y vivificando en cada instante”.
”Vivir cada vez más en medio de cosas artificiales, hechas por nosotros, cambia lentamente nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos – Sin darnos cuenta nos olvidamos de dónde estamos y de quiénes somos; perdemos el sentido de nuestra verdadera dimensión: a veces nos sentimos omnipotentes, mientras no lo somos; a veces nos sentimos impotentes, mientras no lo somos. Como el profeta Amós nos recuerda, somos como una brizna de hierba, es cierto, pero nuestro corazón es capaz de infinito. Somos “casi nada”, es cierto, pero podemos preguntar “¿por qué?”, y sentir dentro de nosotros un vínculo misterioso, a veces doloroso, con Aquel que creó el mundo, el sol, la luna, las estrellas”.

”De todas las criaturas – que, a su manera, son más humildes y obedientes al Creador que nosotros -los seres humanos somos los únicos que reconocemos , y a veces sentimos, que esta omnipotencia de Dios, esta incomprensible magnitud, es solamente amor y amor misericordioso, tierno, compasivo, como el de una madre por sus hijos, pequeños y frágiles. Somos los únicos en darnos cuenta de que toda la creación gime y sufre como si tuviera dolores de parto”.

”San Juan Pablo II nos ha legado la profecía de que este es el tiempo de la misericordia. Dedicó a la Divina Misericordia el segundo domingo de Pascua, y murió en la víspera de ese domingo. ¡Que siga intercediendo por nosotros para que seamos cada vez más compasivos como es misericordioso nuestro Padre celestial!”.

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LA PATERNIDAD ES COSA DE DOS.

Posted by on Oct 18, 2015 in Religión y Familia

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LA PATERNIDAD ES COSA DE DOS

Mme. Françoise de Bellefroid
Presidenta Honoraria del Movimiento Mundial de Madres

En estas líneas quisiera dar mi testimonio como madre de seis hijas y un hijo, y como defensora de la causa de las madres en un organismo internacional, el Movimiento Mundial de Madres.

Sin embargo, hoy quisiera reflexionar sobre los padres. A menudo me han preguntado si existía un Movimiento semejante para los padres, y la respuesta es que no; pero sí existen en los países occidentales cada vez más asociaciones en defensa de los derechos de los padres, que se sienten discriminados en las decisiones que afectan a la tutela de los hijos después de una separación o divorcio. Resulta paradójico que hoy, cuando los padres están mucho más presentes en la vida de sus hijos, la función paterna se esté viendo más devaluada. Hoy en día, parece que un buen padre sólo es aquél que actúa “maternalmente”, siguiendo un modelo en el que los hombres no se sienten cómodos. Muchos reaccionan convirtiéndose en compañeros o amigos de sus hijos, pero éstos ya tienen bastantes amigos, y padre sólo tienen uno, con un papel indispensable en la construcción de su personalidad.

Por otra parte, la tolerancia mal entendida y una concepción utópica de la igualdad, inspiran las legislaciones nacionales. Evidentemente, el principio de igualdad es uno de los fundamentos de la democracia, y se trata de un ideal a alcanzar. Pero debemos reconocer que la igualdad no existe, ni entre los seres humanos ni en sus formas de vida. Esta obsesión por la igualdad en el discurso contemporáneo nos obliga a compararnos indefinidamente; pero, ¿en qué criterio nos basaremos para decidir que se ha alcanzado la igualdad entre dos personas?. En lo que respecta a la forma de vida, debemos considerar la diferencia que existe entre una pareja que se compromete en un proyecto de vida duradero (es decir, en el matrimonio) y aquélla que rechaza todo compromiso de fidelidad. Pues el niño necesita estabilidad; tiene derecho a la presencia y colaboración amorosa de su padre y su madre, para su realización personal.

La expresión “igualdad de oportunidades” tan reivindicada en el seno de la ONU y la UE, es ambigua. Cada persona, hombre o mujer, tiene una concepción distinta de la oportunidad… se supone que esta expresión pretende para todos la posibilidad de acceder a la cumbre profesional y social. Pero me parece que es una reivindicación con consecuencias bastante peligrosas, pues da un tinte competitivo a las relaciones de pareja y, por ende, a las relaciones sociales. Se trata de una exigencia de beneficios y poder que olvida las ideas de servicio y solidaridad.

Pero lo más grave es que esta reivindicación de igualdad ha llegado a hacer olvidar (o negar) el valor de la diferencia. Afortunadamente, la humanidad cuenta con artistas, artesanos, pensadores y hombres de acción, y desde los inicios, esta diversidad de cualidades ha permitido el desarrollo de nuestras civilizaciones. Disfrutemos, pues, de la voluntad del Creador, que nos hizo “varón y mujer”. El reconocimiento de esta diferencia es necesario, no sólo en los planos biológico, psicológico y cultural, sino también en su aspecto pedagógico. Yo misma he descubierto la importancia de tener en cuenta la diferencia de los sexos en un libro que recomiendo: “La diferencia prohibida” (escrita en francés por Tony Anatrella, sacerdote y psicoanalista, en la editorial Flammarion, 1998).

En nuestros países vemos cómo aumentan de manera inquietante las familias monoparentales, y en el entorno europeo, igual que en Estados Unidos, el índice de nacimientos extramatrimoniales oscila entre el 25 y el 50%. Pero lo más preocupante son las causas de este fenómeno: si bien la causa más frecuente es el individualismo vigente, que rechaza toda limitación y compromiso, cada vez hay más casos en que las mujeres eligen deliberadamente ser madres solteras para tener compañía, para sentirse bien. Ya no se quiere al niño por sí mismo, sino que “nos regalamos un hijo”. Ésta es la misma mentalidad que, en el extremo, conduce al aborto, al eugenismo, y al uso de madres (e incluso abuelas) de alquiler. Son muchas las jóvenes que, renunciando al compromiso del matrimonio, consideran la presencia de un padre completamente superflua, incluso molesta, y de este modo privan a sus hijos de la persona indispensable para la construcción de su personalidad. Existe también un cierto odio al hombre en el feminismo radical, así como un rechazo más o menos consciente a reconocer la complementariedad entre los sexos que proporciona al niño un modelo antropológico y social acorde con la naturaleza.

Las consecuencias desastrosas que sufren los niños y, sobre todo, los adolescentes, que crecen en familias monoparentales, son de todos conocidas: el niño se siente abandonado, pasando a ser presa fácil de la sociedad de consumo; un niño caprichoso sin puntos de referencia morales.

Así pues, la paternidad es cosa de dos. La educación de un niño es una misión muy exigente y difícil, que debe ser compartida por el padre y la madre, y sobre todo, siendo padre y madre, con sus diferencias y complementariedad.

Idealmente, la madre recibe al niño del hombre que ama, y éste la transforma haciéndola madre. Su amor es fuente de la procreación, y el descubrimiento que hace el hijo del amor que une a sus padres y el reconocimiento de la feminidad de su madre y la virilidad de su padre, le proporcionan el equilibrio psicológico indispensable. Asimismo, las actitudes y trato que observa entre sus padres, le servirán de modelo. El respeto que ellos se muestren será su referencia en las relaciones con el otro sexo.

La paternidad, igual que la maternidad, es una vocación cuyas características son, entre otras, la fecundidad, la generosidad y la gratuidad, cualidades que faltan tanto en nuestra sociedad actual. Las tareas paternas son múltiples, la más importante de las cuales es, evidentemente, la educación.

En una encuesta que el Movimiento Mundial de Madres realizó entre sus miembros en 1993, preguntamos si creían que el papel del padre y de la madre son intercambiables. El 90% de los encuestados manifestaba el deseo de que los padres participaran en todas las actividades familiares: cuidado de los niños, labores domésticas, actividades de tiempo libre, vida escolar, etc. Pero si esa respuesta podía hacer pensar que los papeles son intercambiables, otra pregunta sobre los hijos de familias monoparentales llevaba a otra conclusión: el niño necesita referirse a una imagen masculina y otra femenina. La respuesta de una joven psicóloga me pareció particularmente interesante: “El problema del progenitor único me preocupa mucho, sobre todo cuando es consecuencia de una elección deliberada. Ciertas jóvenes declaran que no necesitan un cónyuge en su casa, que quieren ser libres pero desean un hijo. Pero, ¿qué carencia afectiva necesitan llenar?” –se pregunta la psicóloga-. Y añade: “Es evidente que el niño sufrirá las consecuencias de esa patología desde el inicio, y las reproducirá cuando sienta la ausencia del padre. Tener un hijo no puede ser una empresa egoísta sino una actividad constructiva, compartida por dos personas distintas, adultas y responsables”.

Nuestros responsables políticos y sociales, por su parte, olvidan que el niño construye su personalidad en su entorno inmediato, que es la familia; que los niños son hijos de sus padres, antes que de sus pediatras, puericultoras, profesores, asistentes familiares o sociales, psicólogos o psiquiatras, o incluso del juez… Son los padres los primeros en reconocer a su hijo, y juntos seguirán su evolución psicológica y cultural y la educación escolar que reciba. En cuanto a la educación, más importante que cualquier método o teoría –no quiero decir que los consejos de especialistas no sean útiles- es la actitud lo que cuenta. Desgraciadamente, las consecuencias de comportamientos erróneos de los padres en los primeros años de vida, no son reparables por otras personas. Quizás deberíamos plantearnos cómo podemos preparar mejor a nuestros jóvenes para ser padres…

En muchos países europeos, se conceden permisos de paternidad. Se trata de una medida excelente: un nacimiento es una fiesta, un gran acontecimiento del que el padre no puede quedar excluido. Necesita tomarse un tiempo para descubrir a su hijo y, junto a su madre, esperar a su primera sonrisa. Este permiso laboral no puede ser un permiso para ayuda doméstica, sino para unir su presencia a la de su mujer, y ocupar su posición de padre, evitando que se sienta apartado. La madre debe aceptar también que la paternidad es cosa de dos.

Naturalmente, la gestación, el parto y la lactancia del bebé son funciones obligadas de la madre. Pero lo que se entiende como labores domésticas (el cuidado infantil, el mantenimiento del hogar, el vestido, alimentación, salud, educación…) pueden ser realizados indistintamente por la madre, el padre o incluso una tercera persona. Las costumbres han hecho que este trabajo se haya reservado a las mujeres. En parte es lógico, porque la madre no puede separarse físicamente de su hijo hasta pasados varios meses y por eso, cerca de él, en el hogar, realiza también esas tareas. Comprensiblemente, este papel se ha visto extendido más allá de esos meses. Sin embargo, si la mujer lo desea, puede a la vez desarrollar un trabajo más allá de su hogar, por lo que será necesario compartir las responsabilidades paternas según las circunstancias de la vida familiar. Ciertas profesiones exigen horarios incompatibles con los de los hijos; otras imponen ausencias prolongadas. Pero el crecimiento del niño tiene sus imprevistos, se pone enfermo con cierta frecuencia, y desde que entra en el colegio, los horarios de presencia paterna cambian. Cuando es adolescente, necesita dialogar con sus padres, y no hay diálogo sin presencia. Todo ello hace que sea muy difícil para los dos cónyuges asumir responsabilidades profesionales o sociales que impliquen un gran compromiso. Si uno de los dos lo hace, delegará ciertas responsabilidades familiares al otro, pero no puede abdicar de las que le corresponden específicamente a él.

Así pues, la apertura al mundo, la formación del juicio y el carácter, el aprendizaje de la vida… todo lo que abarca el concepto de “educación”, debe ser ejercido obligatoriamente por el padre y la madre, aunque de modo distinto.

El papel educativo de cada uno de ellos evoluciona durante el crecimiento del niño: cuando es muy pequeño no siente seguridad si no es junto a su madre, de la que depende totalmente. Pero muy pronto aparece la función paterna, que hará salir un “hombrecito” o “mujercita” de ese bebé. Papá se situará entre mamá y el niño, quien, a su vez, se distinguirá de ellos con una personalidad particular. Pasará suavemente de la seguridad física a la familiar y psicológica, y más tarde será el padre quien le haga descubrir las realidades del mundo exterior, le introducirá en la vida social y mediará entre lo afectivo y lo jurídico. En ese momento, la madre permanecerá como refugio, fuente de seguridad, de escucha discreta, recordando la importancia de la vida espiritual. Ella es el símbolo de la interioridad; el padre, de la acción, enseñando al pequeño, como en “El libro de la selva”, los límites de lo posible, la existencia del peligro, la necesidad de la ley.

El niño, convertido en adulto, habrá adquirido su autonomía, su independencia material, pero también, y sobre todo, el juicio suficiente para tomar iniciativas y asumir responsabilidades.

Es primordial que padre y madre tengan una relación distinta con el niño, pues éste tiene expectativas diferentes de cada uno de ellos. La madre no puede dejar que su hijo crea que ella basta para satisfacerle en todo. Es necesario que él se identifique sexualmente desde el inicio de su desarrollo.

“Los primeros problemas de identidad suelen ser los que se refieren a la identidad sexual. Los padres deben reconocer el sexo que la naturaleza ha dado a su hijo, para que éste pueda asentar verdaderamente su identidad”. (1)

La naturaleza, lo queramos o no, continúa imponiéndose. El ejemplo del padre de la histórica Reina Cristina de Suecia es un caso conocido: quiso que su hija se educase como un hombre, y toda su vida fue una mujer desequilibrada.

Normalmente, ambos padres tienen un mismo nivel cultural, pero incluso así, cada uno de ellos transmitirá la cultura de un modo distinto. La capacidad de síntesis que se reconoce al sexo masculino, equilibrará el punto de vista más sentimental y sensible expresado por la madre. Pero cada uno de ellos transmitirá sus cualidades propias, de modo que, de nuevo, la diferencia es fecunda.

Parece ser que Napoleón sentía gran admiración por su madre, y su biógrafo, Jacques Bainville, cita este hecho y añade: “Como todos los grandes hombres, sabía cuánto le debía”. El padre de Mozart también fue un pedagogo extraordinario… ¡sin Leopold no habría existido Wolfgang!.

En conclusión, conviene que recordemos que no hay padres ni madres perfectos, pero sin el reconocimiento de nuestra diferencia de identidad como hombre y mujer, no podemos dar a nuestros hijos la imagen que les resulta indispensable para saber quiénes son ellos mismos. El éxito de una educación se manifestará en la percepción del amor humano que tenga un joven, que para que sea real, deberá basarse en la diferencia y la complementariedad de los sexos.

La mundialización nos preocupa; la construcción de la Europa unida decepciona a muchas personas, pues todos somos responsables del futuro del mundo. Pero me gustaría recordar las palabras de Mary Ann Glendon, líder de la delegación de la Santa Sede en la Conferencia de Beijing de 1995 sobre la mujer:

“Nosotras, mujeres y madres, debemos adoptar un papel activo en el proceso democrático. Si no lo hacemos, nadie más lo hará por nosotras. Y los hombres deben ayudarnos”.

NOTAS

(1) Tony ANATRELLA: “La différence interdite”, Flammarion, 1998, pág. 41.

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El Charlie Charlie challenge no era espiritismo sino un truco publicitario de Warner Brothers

Posted by on Jun 21, 2015 in Religión y Familia

Charlie

El Charlie Charlie challenge no era espiritismo sino un truco publicitario de Warner Brothers

Cuando se viralizó el juego entre niños y adolescentes, comenzaron a salir advertencias de todo tipo contra el juego que invoca al espíritu de “Charlie”, que parecía ser una versión más económica que el tablero ouija, -un par de lápices y una hoja-, a través del cual se podría entrar en contacto con espíritus de muertos.

Si bien el espiritismo con todos sus juegos, desde la Ouija, la copa, o lo que inventen, es un fraude constante, crece la credulidad en estas cosas y reina la confusión espiritual en nuestros días.

Aparte de que para los cristianos son contrarias a su fe, este tipo de prácticas son también desaconsejadas por psicólogos y educadores.Y son incontables los profesionales de la ciencia y hasta del ilusionismo, que han desenmascarado fraude tras fraude, de los supuestos contactos con los muertos.

No obstante, son cada vez más las películas de terror que no dejan de adoctrinar a los jóvenes y adultos sobre la existencia de espíritus de muertos, que se comunican con nosotros de las formas más variadas -hasta por celular-.

El espiritismo se ha vuelto una creencia profundamente arraigada en las nuevas generaciones, aunque nunca hayan leído a Kardec o ni sepan quienes son las hermanas Fox.

¿De dónde salió “Charlie, charlie”?
El “Charlie charlie challenge” ha resultado ser una campaña publicitaria de Warner Bros. para su próxima película “The Gallows” (La Horca, http://thegallowsmovie.com), cuyos protagonistas juegan a invocar a “Charlie”.

De aquí surgió y se viralizó por todo el mundo a través de las redes sociales el pasado 26 de mayo.

Al día siguiente la productora cinematográfica compartió el trailer en su canal de Youtube.

Si ven el adelanto de la película “The Gallows” escucharán a los protagonistas invocar a “charlie, charlie” y la imagen inicial muestra el juego con los lápices.

Fue tan solo una estrategia de marketing.

La película, producida por los mismos productores de Actividad Paranormal y La Noche del Demonio, escrita y dirigida por Travis Cluff y Chris Lofing, se estrenará en Estados Unidos el 10 de julio y la publicidad previa ha surtido efecto.

Preocupación fundamentada
Psicólogos, sacerdotes y educadores se preocupan porque muchos niños y jóvenes comenzaron a jugar a “charlie, charlie” con las mismas intenciones que cuando juegan a la Ouija o al juego de la copa.

Y tienen razón, por el daño psicológico y espiritual que ocasiona la práctica espiritista a muchas personas, especialmente a los más jóvenes.

Pero lo primero que hay que advertir, es sobre la influencia que hoy tiene una campaña publicitaria para generar un fenómeno de esa magnitud. ¿Nos creemos cualquier cosa?

El cuento de “Charlie” pertenece a la ficción, pero la credulidad y el interés por lo oculto que manifiestan los jóvenes, es un problema social que hay que atender.

¿Qué decir a los jóvenes? ¿Por qué se mueve el lápiz?
La inmensa mayoría de jóvenes y niños que han recibido mensajes por twitter, facebook y whatsapp, sobre el juego, ya no saben lo que creer.

Y al igual que el “Código Da Vinci”, estas campañas son oportunidades que tenemos que aprovechar para mostrar la otra cara de la verdad. Una oportunidad para aclarar temas siempre confusos.

En primer lugar, lo que sucede tiene una obvia explicación física. Un lápiz encima del otro, en posición de cruz, aunque no jueguen a “charlie, charlie” o ni siquiera tengan un papel debajo, se moverá de la misma manera por la gravedad o por una suave brisa, o se podrá quedar inmóvil por unos minutos. Al igual que la Ouija y la copa, estos fenómenos son explicables fácilmente por la ciencia y el sentido común, pero los crédulos y los fácilmente sugestionables, pueden quedar muy alterados por un pequeño movimiento de un lápiz en una sala silenciosa y oscura.

No es un espíritu, es un truco de marketing
En segundo lugar, hay que decirles que Charlie no es un espíritu, sino una película de terror con eficaces técnicas publicitarias. Y allí se acabó “Charlie”, donde comenzó: en una película de terror y nada más.

En tercer lugar, desde el punto de vista psicológico y espiritual, siempre es desaconsejable este tipo de prácticas ocultistas o espiritistas, que no solo son perjudiciales cuando quienes lo practican son muy sensibles o fácilmente sugestionables, sino que es una puerta abierta para alejarse de la fe en Dios y vivir en una religión del miedo, la superstición y la oscuridad.

La fe católica y las formas de adivinación.
El catecismo de la Iglesia Católica enseña: “Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y , finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios. (2116).

¿Qué enseña la Biblia?
“Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor”. (Deuteronomio, 18,9-14)

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Padres presentes en el mundo digital aportando sabiduría a sus hijos.

Posted by on Jan 23, 2015 in Religión y Familia

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Padres presentes en el mundo digital aportando sabiduría a sus hijos
Ciudad del Vaticano, 23 enero 2015 (VIS).-El arzobispo Claudio Maria Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y la profesora Chiara Giaccardi, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán (Italia), han presentado esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Mensaje del Santo Padre para la XLIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales titulado: ”Comunicar la familia: ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor”.
”De este texto -ha explicado el arzobispo Celli- emerge un mensaje sustancialmente positivo visto que el Papa afirma que la familia continúa siendo un gran recurso y no solo un problema o una institución en crisis. Como se puede observar, el interés principal del Papa no son los problemas existentes entre la familia y la comunicación relacionada con las nuevas tecnologías, sino que va al centro de la dimensión más profunda, real y humana de la comunicación”.
Del mensaje, el prelado ha destacado la afirmación de que la familia ”tiene la capacidad de comunicarse y de comunicar, y esto en virtud del vínculo que involucra a sus distintos miembros”. También ha subrayado la importancia del párrafo dedicado a la oración, definida como la forma fundamental de la comunicación que encuentra en la familia su ambiente de descubrimiento y la experiencia más real”.
”Interesante en este contexto, -ha añadido- la lectura del ”perdón” como ”dinámica de comunicación”, ya que se trata de ”una comunicación que se desgasta, que se rompe y que, a través del arrepentimiento expresado y aceptado, se puede renovar y hacer crecer”. Asimismo ha señalado el amplio párrafo dedicado a los medios más modernos y a su influencia en la comunicación en familia y entre las familias, pudiendo obstaculizarla o ayudarla”. Además ha recordado que el texto retoma evidentemente, lo que el Magisterio Pontificio ya había señalado en este sentido. ”Solo hay que pensar en lo ya afirmado por san Juan Pablo II y Benedicto XVI -ha dicho-. Pero es importante descubrir una vez más que los padres son los primeros educadores de sus hijos, que están cada vez más presentes en el continente digital. No como una presencia que tiene dimensiones principalmente tecnológicas -ya que los hijos normalmente saben más de este campo que los padres- pero si aportando sabiduría.

Es bien sabido que uno de los grandes riesgos es que el niño o adolescente se encierre o aísle en un ”mundo virtual” reduciendo considerablemente la necesidad de insertarse en la vida real de todos los días, en las relaciones de amistad. Con esto no quiero decir que las relaciones de afecto o amistad que se desarrollan en el contexto de las redes no sean reales. Pero hay que recordar que los jóvenes y no tan jóvenes están llamados a dar testimonio de Cristo, incluso en el entorno digital, en las redes sociales donde todos habitamos”.

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El proceso de nulidad matrimonial no tiene que entrar en el marco de los negocios

Posted by on Nov 8, 2014 in Religión y Familia

Nulidad matrimonial
El proceso de nulidad matrimonial no tiene que entrar en el marco de los negocios
Ciudad del Vaticano, 5 noviembre 2014 (VIS).- Antes de salir a la Plaza de San Pedro para celebrar como cada miércoles la audiencia general, el Papa Francisco ha recibido en el Aula Pablo VI a los participantes del curso sobre el matrimonio organizado por la Rota Romana. El Papa ha recordado cómo en el Sínodo se habló de los procedimientos y la preocupación de simplificar los procesos por una razón de justicia. Francisco ha hablado también de todas las personas que esperan desde hace años una sentencia. ”Algunos procedimientos son tan largos y tan pesados -ha dicho- que no favorecen, y la gente se va”.
El Pontífice ha destacado la importancia de la realización de este tipo de cursos y la necesidad de estar muy atentos a que los procedimientos no estén dentro del marco de los negocios, refiriéndose a los escándalos públicos. ”En el Sínodo se ha hablado de gratuidad y se tiene que ver. Porque cuando el interés espiritual va unido al económico, ¡esto no es de Dios! La Madre Iglesia -ha concluido- es muy generosa para poder hacer justicia gratuitamente, como gratuitamente hemos sido justificados por Jesucristo. Esto es importante: separadas las dos cosas”.

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Cinco riesgos de los menores al usar WhatsApp… y tres pasos que los padres pueden dar

Posted by on Nov 4, 2014 in Religión y Familia

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Los niños acceden a Whatsapp con mucha más facilidad y menos control que a Facebook o Twitter
Patricia Núñez de Arenas/HacerFamilia.com

WhatsApp se ha convertido en un fenómeno mundial para mayores y pequeños. En España hay 20 millones de usuarios que ya lo usan y cada uno de ellos lo comprueba 150 veces al día.

Concretamente, el 76% de los niños de 11 a 14 años lo utiliza habitualmente. Por eso, es muy importante que los padres conozcan los riesgos de que sus hijos utilicen WhatsApp.

Cinco cosas que los padres deben saber de WhatsApp:

1. La inseguridad. WhatsApp no está considerado como una red social, pero tampoco es un simple servicio de mensajería. Esta aplicación permite no solo comunicarse, sino también crear grupos y compartir imágenes, links, contactos y ubicaciones. Sin embargo, al no ser considerada como una red social, no sigue una normativa de seguridad como tienen Facebook o Twitter, que deben de cumplir con unas estrictas medidas que aseguren la intimidad de sus usuarios.

2. La edad permitida. Empezar a utilizar WhatsApp no supone ningún requisito previo. Cualquier menor que quiera disponer de la aplicación, tan solo deberá descargársela e instalarla, facilitando a la aplicación sus datos personales y una fotografía. Sin embargo, las acciones que posteriormente va a poder realizar el niño con esa aplicación sí necesitan habitualmente de una autorización.

Así, un niño menor de 14 años no puede autorizar a que alguien obtenga sus datos personales, ni tampoco puede autorizar a nadie a que obtenga fotografías suyas. Ninguna de estas cosas las puede realizar sin autorización de sus padres. En cambio, WhatsApp permite a un niño realizar todas estas cosas sin que los padres tengan que autorizarlo.

3. El riesgo de la inmediatez. La inmediatez tiene muchos beneficios, sin embargo, tiene un gran inconveniente para los menores.

A veces, es normal ver cómo niños y adolescentes actúan con demasiada celeridad, algo que normalmente les induce al error. Actúan por impulsos y, lo que habían dicho, compartido o enviado en ese momento por WhatsApp, instantes después es motivo de arrepentimiento. Sin embargo, la inmediatez implica que ya sea demasiado tarde para rectificar.

4. La desinformación. No se sabe qué pasa con los mensajes privados que los niños intercambian entre sí, ni con las fotos que se mandan unos a otros. Hay un gran nivel de desinformación en cuanto al cómo funciona la compañía: si guarda copias de las conversaciones, dónde se almacenan las imágenes e información que se envía y el nivel de seguridad que utilizan con los usuarios.

5. La facilidad de acoso. Cuando un niño da su número de teléfono a otra persona, está permitiendo que acceda a su información pública del WhatsApp. Compartir foto, dirección, teléfono y otros datos personales en esta aplicación hace que el acoso sea más fácil. Un posible acosador puede saber, a partir de esa información, el aspecto físico del niño, su ubicación o la hora a la que se conecta.

3 pautas que deben seguir los padres con sus hijos

1. Enséñale a proteger su intimidad. Los padres deben enseñar a sus hijos a proteger su intimidad. Para ello, es necesario que le conciencies de que, cuando utiliza WhatsApp, debería hacerlo pensando que sus conversaciones son públicas. Esta idea les hará pensar sobre qué cosas realmente compartiría si supiera que van a ser vistas por terceras personas, o de si aquello que le cuenta a un amigo pudiera ser leído por el resto de compañeros de clase. Intentar que se den cuenta de que esta aplicación no les proporciona un espacio privado es el primer paso para que piensen antes de actuar.

2. Infórmale de las consecuencias. Las acciones que se realizan desde WhatsApp en ocasiones pueden ser motivo de delito. Por eso, es necesario que le expliques a tu hijo todas las posibles consecuencias de lo que haga con esta aplicación, como por ejemplo, lo que supone enviar una foto que atente contra su dignidad o la de otros menores. Es una forma de hacerles ver la diferencia entre lo que es broma y lo que se puede convertir en un delito.

3. Ponte al día. Tu hijo no va a dejar de utilizar una aplicación que usan la mayoría de los niños de su edad y que además es gratuita. Por eso, lo importante es que le enseñes a usarla con responsabilidad. Adaptarse a los cambios tecnológicos te ayudará a entender lo que hace tu hijo y a darle consejos útiles que le orienten a una correcta manera de utilizar, en este caso, el WhatsApp.

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El estado numérico de la Iglesia al 2014

Posted by on Oct 21, 2014 in Religión y Familia

felicad muchas caritas
FIDES News Agency

La Agencia FIDES (dependiente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, dicasterio vaticano que, entre otras cosas, se ocupa de las misiones en el mundo) publicó las estadísticas más recientes de la Iglesia en el contexto de la Jornada Mundial de las Misiones. Se trata de un condensado que tradicionalmente ofrecen en la celebración de esa jornada que en 2014 cayó el 19 de octubre. A continuación el resumen ejecutivo (para un cuadro más detallado remitimos a este enlace).

A día 31 de diciembre de 2012 la población mundial era igual a 7.023.377.000 personas, con un aumento de 90.067.000 unidades respecto al año anterior. El aumento global este año también incluye a todos los continentes: los aumentos más consistente, una vez más, son en Asia (+51.473.000) y África (+26.664.000), seguidos por América (+8.639.000), Europa (+2.977.000) y Oceanía (+314.000).

En la misma fecha del 31 de diciembre de 2012 el número de católicos era igual a 1.228.621.000 unidades con un aumento total de 15.030.00 personas con respecto al año anterior. El aumento interesa a todos los continentes y el más marcado es América (+6.509.000) y África (+4.920.000), seguidos por Asia (+2.403.000), Europa (+1.122.000) y Oceanía (+76.000).

El porcentaje de los católicos ha disminuido ligeramente de un 0,01%, situándole al 17,49%. Con respecto a los continentes, se han registrado aumentos en África (+ 0,12) y Asia (+ 0,01) las disminuciones se refieren a Europa (-0,01) y Oceanía (-0,02), África permanece estable.

Las estaciones misioneras con sacerdote residente son complesivamente 1.847 (65 más con respecto al año anterior) y registran aumentos en América (+31), Asia (+51) y Oceanía (+11); disminuciones en África (-23) y Europa (-5). Las estaciones misioneras sin sacerdote residente también han disminuido este año de 658 unidades, alcanzando el número de 130.795. Aumentan en África (+1.152) y Asia (+433), mientras disminuyen en América (-2.038), Europa (-4) y Oceanía (-201).

El número total de sacerdotes en el mundo ha aumentado de 895 unidades con respecto al año anterior, alcanzando una cuota de 414.313. Se señala una vez más una disminución notable en Europa (- 1.375) y en una medida más leve en América (-90) y Oceanía (-80), mientras que los aumentos se dan en África (+1.076) y Asia (+1.364).

también se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas, que este año ha sido aún más marcado (–10.677), llegando en total al número de 702.529. Los aumentos son, otra vez, en África (+727) y Asia (+2.167), las disminuciones en América (–4.288), Europa (-9.051) y Oceanía (–232).

El número de Misioneros laicos en el mundo es de 362.488 unidades, con una disminución global de 19.234 unidades y aumentos por continentes en África (+324) y Europa (+71).

Disminuciones en África (-578), América (-18.794) y Oceanía (-257).

Los Catequistas en el mundo han aumentado en total en 45.408 unidades, llegando a la cifra de 3.170.643. El único aumento consistente se registra en Asia (+61.913), mientras las disminuciones afectan a todos los demás continentes: África (-7.254), América (-4.090), Europa (-4.341), Oceanía (-820).

En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra en el mundo 71.188 escuelas infantiles frecuentadas por 6.728.670 alumnos; 95.246 escuelas primarias con 32.299.669 alumnos; 43.783 institutos secundarios con 18.869.237 alumnos. Además sigue a 2.381.337 alumnos de las escuelas superiores y a 3.103.072 estudiantes universitarios. Los institutos de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia son en total: 115.352.

Las circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Cep) a fecha del 8 de octubre de 2014 son en total 1.109, La mayor parte de las circunscripciones eclesiásticas dependientes de Propaganda Fide se encuentran en África (507) y en Asia (476). Seguidas de América (80) y Oceanía (46).

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La vida siempre un bien. La vida siempre se debe defender.

Posted by on Oct 19, 2014 in Religión y Familia

Niño en el vientre
Mensaje episcopal con motivo de la Jornada por la vida
MADRID, sábado, 15 marzo 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la nota de los obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española, con motivo de la Jornada por la vida (25 de marzo de 2008), con el título «La vida es siempre un bien».

Frente al mal, está el bien;
frente a la muerte, la vida (Sir 33,14)

1. Promover una cultura de la vida
Coincidiendo con la solemnidad de la Encarnación del Señor, que este año se celebra el 31 de marzo, la Iglesia en España celebra la VII Jornada por la Vida, que es una invitación a la oración y a proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su fin natural. De esta oración debe brotar un compromiso decidido para vencer al mal a fuerza de bien, a la «cultura de la muerte» promoviendo una cultura que acoja y promueva la vida.
El misterio de la Encarnación del Señor nos invita a considerar la grandeza y dignidad de la vida humana. Como nosotros, el Hijo de Dios comenzó su vida humana en el seno de su Madre. Por eso, este misterio nos recuerda que desde el momento de la concepción, la vida humana tiene un valor sagrado que todos debemos reconocer, respetar y promover: «la vida del hombre es don de Dios, que todos están llamados a custodiar siempre»[1].
Los obispos sentimos el deber de promover en la Iglesia y en la sociedad el valor de la vida humana, alentando todas las iniciativas que promueven la familia y la vida como, por ejemplo, la moratoria internacional sobre el aborto.

2. «Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente»
Hace poco, la sociedad española se ha sentido conmovida por ciertas prácticas abortivas y la crueldad de los medios utilizados para ocultarlas. Esta realidad, que los obispos venimos denunciando desde hace años[2], ha suscitado de nuevo el debate sobre el aborto en nuestra sociedad.
Como ya dijimos[3], aun considerando como un gran avance el cese de la práctica ilegal del aborto, la acción genuinamente moral y humana sería la abolición de la «ley del aborto», que es una ley injusta[4]. Juan Pablo II nos dijo en Madrid en 1982: «Quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad»[5].
Invitamos a los fieles a que eleven su oración al Señor para que ilumine la conciencia de nuestros conciudadanos, especialmente la de los políticos. Que el Dios de la vida les ayude a comprender y remediar el enorme drama humano que el aborto supone para el niño en el seno de su madre, para la propia madre, y para la sociedad entera. La ley del aborto debe ser abolida, al tiempo que hay que apoyar eficazmente a la mujer, especialmente con motivo de su maternidad, creando una nueva cultura donde las familias acojan y promuevan la vida. Una alternativa importante es la adopción. Miles de esposos tienen que acudir a largos y gravosos procesos de adopción mientras en España más de cien mil niños murieron por el aborto durante el año 2006.

3. La conciencia del católico ante la vida humana
Nos dirigimos ahora a los católicos para recordarles sus obligaciones morales y de conciencia. Ningún católico, ni en el ámbito privado ni público, puede admitir en ningún caso prácticas como el aborto, la eutanasia o la producción, congelación y manipulación de embriones humanos, La vida humana es un valor sagrado, que todos debemos respetar y que las leyes deben proteger.
No puede sostenerse que el aborto es inadmisible para un católico pero que esto no obliga al que no lo es. Al contrario, «el cristiano está continuamente llamado a movilizarse para afrontar los múltiples ataques a que está expuesto el derecho a la vida. Sabe que en eso puede contar con motivaciones que tienen raíces profundas en la ley natural y que por consiguiente pueden ser compartidas por todas las personas de recta conciencia»[6].
Por eso, si algún católico albergara dudas sobre este tema, debería acudir a la oración para pedir la luz del Espíritu Santo. También podrá informarse de las razones por las que la Iglesia sostiene, siempre con argumentos teológicos, filosóficos y científicos sólidos, el valor y la dignidad de la vida personal desde la fecundación hasta la muerte natural.

4. Dios ama también la vida enferma y débil
La vida es una realidad maravillosa que no deja de sorprendernos. Cuantos más datos nos proporciona la ciencia, mejor podemos comprender que la vida del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, es un misterio que desborda el ámbito de lo puramente bioquímico.
En su constante progreso, la ciencia afirma cada vez con más fuerza que desde la fecundación tenemos una nueva vida humana, original e irrepetible, con una historia y un destino únicos. Una vida que tiene que ser acogida, respetada y amada: «es compromiso de todos acoger la vida humana como don que se debe respetar, tutelar y promover, mucho más cuando es frágil y necesita atención y cuidados, sea antes del nacimiento, sea en su fase terminal»[7].
Pedimos al Señor que en esta Jornada, contemplando el misterio de su encarnación, sepamos acoger como la Virgen María el don de la vida, y aprendamos de la madre del amor hermoso a defender y promover la vida en todos sus momentos, proclamando que «frente a la muerte está la vida» (Sir 33,14).

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