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Historias y anécdotas

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No basta NO OFENDER a Dios. Hay que pagarle a Dios la renta de la casa, tu estancia en este mundo, pues este mundo es propiedad de Dios. Hay que pagar la existencia que Él te concede.          No basta no cometer el mal. Hay que cumplir todas esas cosas buenas que Dios te pide. Solamente así

Diógenes, el cínico tenía siempre una réplica a flor de labios. Un día estaba en su tonel lavando unas unas hierbas amargas para comer. Pasó por ahí uno de los cortesanos. - Si adularas a Dionisio, no comerías hierbas -le dijo, al verle en aquella operación-. - Y si tú te contentaras con hierbas, -le contestó Diógenes-, no

Las leyendas griegas hablan con orgullo de un denodado héroe de los mares, de Ulises, que mató monstruos, que venció gigantes, que con sus mañas se burló del pueblo de los enanos, no temía a nadie si no eran las sirenas. Las sirenas, según la leyenda, eran seres misteriosos que vivían en le fondo de los

Un escritor clásico, para enseñarnos cómo deberíamos prepararnos a padecer, daba esta receta: Mirad lo que hacen los plateros para refinar el oro. Primero lo derriten en el crisol y cuando está derretido echan allí un granito de solimán, y comienza el oro a hervir con grande furia y braveza hasta que se acaba de gastar el

Hace algunos años moría en Londres, Sir Spurgeon, que había ocupado un puesto importante en una de tantas ramas protestantes. Su familia puso en la puerta de su habitación este aviso: «Sir Spurgeon, partió para el cielo esta mañana a las nueve». Un malicioso escribió debajo: «Cuatro horas más tarde, Spurgeon no ha llegado al cielo

En la parte superior de un pórtico de una catedral medieval hay esculturas de mucha perfección. Cuando le preguntaron al autor porqué dedicaba tanto tiempo a lo que nadie iba a ver desde abajo, dijo: "Yo los esculpo para que los vea Dios, no para que lo vean los hombres".

A la entrada de la cocina estaban echados los perros. Juan mató un ternero y echó las vísceras al patio. Los perros las cogieron, se las comieron y dijeron:" Es un buen cocinero, guisa muy bien". Poco después Juan pelaba los guisantes y las cebollas. Arrojó las mondaduras al patio. Los perros se arrojaron sobre ellas.

Cuando pasé por Milán, subí al techo de la Catedral, ese templo soberanamente hermoso. toda la iglesia está construida de mármol blanco deslumbrante; hasta en el techo levántense innumerables torrecitas de mármol, y los nichos de las torres también están llenos de estatuas marmóreas de santos a cual más hermosas. Mientras duraba la construcción, dijo alguien

"¿El reloj iba atrasado?" ¿Sabes qué contestó Washington a un empleado, que alegó la misma excusa, al llegar tarde? -"Entonces no hay más remedio, o usted ha de comprarse otro reloj, o yo he de buscar otro empleado."