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Historias y anécdotas

  /  Historias y anécdotas

Un periodista norteamericano preguntó en cierta ocasión al gran pianista Paderevski cuánto dinero calculaba haber ganado. Y Paderevski, hombre generoso y muy caritativo, le dio esta respuesta:  ¡He ganado tantos millones, que no los cuento! Pero quizá los hayan contado mis protegidos, a quienes los fui dando con la misma facilidad con que los gané.  

Hace años, en las oficinas  de un rico industrial católico se hallaba un libre pensador cuando entró una hermanita de los pobres, a la cual el dueño de la casa entregó un billete de diez duros. Cuando se hubo marchado la monja, el libre pensador preguntó:  ¿Cuánto gasta usted al cabo del año entre curas, frailes, monjas,

Pasando una vez M. Chéron, hacia la medianoche, por delante del taller de un pobre herrero, oyó los golpes de un martillo. Entró y quiso saber el motivo de su trabajo a altas horas de la noche. No es para mí que estoy trabajando dijo el herrero ; es para mi vecino. El pobrecillo ha sufrido un

De Franklin se cuenta que, como un señor fuera a pedirle cierto día 25 dólares, él se los dio con esta condición: que cuando ya no los necesitase, buscara a otro necesitado y bueno y se los diera con la misma condición de seguir prestándolos a otro.

Un pobre hombre muy mal vestido pidió limosna a una piadosa dama, la cual dijo a una de sus criadas:   Dale una camisa. La criada le dio una de las más bastas y rotas.   Dale otra mejor — dijo la dama— . ¡Qué confusión sentiría el día del juicio si Jesucristo mostrase a todo el mundo una

Monseñor Riviere, arzobispo de Aix, es recibido en audiencia por Pío XI (diciembre de 1927). El arzobispo habla del seminario que está construyendo. El pontífice le dice: —  Deseo darle algo para el seminario. Saca de un cajón de su escritorio unos billetes de banco. Son precisamente billetes franceses. El papa empieza a contarlos. Luego se detiene: —  Se

Un comerciante hizo mucho bien a los pobres. En Navidad de cada año solía invitar a su mesa a un niño, a un hombre y a una mujer pobres para honrar de esta manera a la sagrada familia. Estando ya el comerciante en la agonía, se le aparecieron María y José, teniendo en medio al niño Jesús,

Respondió un día el obispo de Segovia, don Pedro de Castro, a cierto corregidor que le suplicaba minorase sus limosnas, porque andaba la ciudad, con su mucha largueza, nena de holgazanes: Señor corregidor: a vuestra merced toca la parte de justicia y a mí la de la misericordia.    

El célebre pintor Eugene Delacroix, buscando un modelo para una figura de mendigo, lo encontró, según su ideal, en la persona del barón J. Rothschild. Éste, amante de las artes, no tuvo por desdoro acudir al estudio del pintor, que le vistió de pobre. Salió un momento el artista, y habiendo entrado entretanto uno de sus discípulos