LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Y llevados de la impetuosidad del amor y la dulzura de la devoción, cantan, oran y celebran tus sagradas solemnidades, sin experimentar jamás fatiga alguna, según que se lee en libro de la Sabiduría; Los que me comen, tendrán mas hambre de Mi, y los que me beben quedarán de Mi sedientos (Ecl 24,29).
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Todos los espíritus de los justos, en efecto, se sienten enardecidos y se delitan en enaltecerte a grandes voces, que llegan hasta las estrellas del firmamento, y en proclamar tu santidad y belleza más allá de las jerarquías angélicas.
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Eres predicada, oh, María por grandes y pequeños por boca de sacerdotes y doctores, y por predicadores de las diversas órdenes, los cuales todos auna se afanan en en alabarte y cantar tus glorias.
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Y continua predicandose tu nombre insigne en todos los templos de Dios, capillas y claustros, en los campos y bosques a El consagrados.
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Desde Oriente a occidente, en la diversas partes del mundo, a los judíos y gentiles, a griegos y latinos, romanos y germanos es predicado tu santo nombre por medio del Evangelio de tu hijo Jesucristo.
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
¡Oh sagrada e ilustísima Virgen María! ¡Cuan preclaro y glorioso es tu nombre por toda la tierra!
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Por ti suspiraron los patriarcas y te anunciaron los profetas; muchos reyes y juntos te adoptaron; el devotísimo pueblo de Israel te guardó por mucho tiempo, y finalmente gracias a la misricordia de Dios, apareciste en carne visible al mundo que yacia enfermo.
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
¡Oh, de las Virgenes espléndida perla! Tu desde el principio y antes de los siglos fuiste predestinada por Dios, par dar a luz en el tiempo fijado, al Redentor del mundo.
GOTAS DE ESPERANZA
Vivía en Valencia una señora extranjera anciana que se veía reducida a una gran estrechez. Con ella vivía una sirvienta, tan anciana como ella. Todas las noches iba a visitar a esa señora doña Francisca Guijarro en compañía de sus hijos (Antonio y Carlos Aparisi), que tenían entonces unos doce y diez años, y le llevaban
GOTAS DE ESPERANZA
Unos señores muy acomodados visitaron la leprosería de Trillo (Salamanca). Desde el umbral de las habitaciones arrojaron puros y otros regalos sobre las camas de los enfermos, y bombones sobre las de las enfermas.